Vuelta al cole en tiempos de COVID

Si cuando en Marzo se decidió que dadas las circunstancias sanitarias lo mejor era cerrar los colegios, algunos ilusos como yo pensábamos que con todo el potencial de las administraciones públicas la organización sería acorde a las circunstancias…

Pero quedó en eso, en una especie de ilusión porque para cómo se hicieron las cosas, la verdad, al menos en mi caso (bueno, el de mi hijo) mejor hubiese sido adelantarles las vacaciones que hacerles perder el tiempo tanto a los propios alumnos como a las familias.

Vayamos al lío

Cuando en España comienza a tomarse en serio la propagación del virus, de la Covid-19, cuando se empieza a temer por el contagio en colegios y la expansión del virus se volviese un grave problema por la velocidad que ésto podía coger, entonces se decide cerrar los colegios pero no suspender las clases, en mi opinión a día de hoy un grave error.

Comunicación del cierre del colegio un Viernes 12 de Marzo de 2020 siendo éste el último día oficial de colegio de forma presencial, pasando a ser el 15 de Marzo el primer día de las dichosas clases por vía telemática.

En principio se utiliza una App cuyo diseño no estaba pensado para una situación así, por lo que el sistema empieza a presentar fallos de acceso, caídas del sistema, y un sin fin de problemas derivados de la alta demanda de recursos que hacíamos las familias casi al mismo tiempo.

Y WhatsApp echando humo

Los mensajes en el grupo de WhatsApp del cole no dejan de llegar, todos preguntando si alguien había podido acceder al sistema y ver si había deberes para los peques o cualquier información del colegio, las respuestas iban casi siempre en la misma línea, una gran número de personas daban por perdido el tiempo y dejaban de intentarlo, otros lograban con algo más de paciencia y suerte acceder y ver qué había colgado o el profesor o el director del cole.

Varias semanas después a alguien se le enciende la bombilla y deciden hacer uso de Google Classroom, una herramienta gratuita para la comunidad educativa y que lleva funcionando desde 2014, pero se ve que aquí esto de la tecnología como si no fuese con nosotros, que rabia me da esto…

Pudiendo dar clases por vía telemática, sólo se envían deberes

Una vez comienzan a dar uso a Google Classroom casi un mes después del cierre físico del colegio, comienzan a llegar notificaciones de las distintas materias, los profesores estaban creando sus apartados, parecía que todo se iba a reordenar, pero no.

En todo lo que quedaba de curso sólo se realizarían dos Video llamadas del tutor con sus alumnos, pudiendo haber realizado las clases a través de este medio en su totalidad de jornada, explicando a los alumnos las materias según el propio calendario escolar, pero no, sólo se subían tareas y más tareas, y enlaces a vídeos de Youtube para tomarlos como ejemplo o realizar determinadas tareas, como las de gimnasia, que había que grabar a los niños haciendo los ejercicios para poder evaluar al alumno, de paso, hacer que el canal de YouTube de turno aumentara su monetización, por la cara!

Papá, no sé que tengo que hacer, ¿me ayudas?

Por supuesto esto nos ha pillado a todos fuera de juego, pero lo que no puede ser es que desde una administración se exija a las familias que, por otro lado no han recibido los materiales que permitiesen a todo el alumnado acceder a las clases por vía telemática, tener la responsabilidad de ejercer de padre/madre, teletrabajador, ama/amo de casa, y profesor, no, todo no puede ser.

Siempre he defendido que los padres tenemos la obligación de ser padres, de educar a nuestros hijos, y los profesores la labor de enseñarlos y prepararlos para el mundo como es lógico, a nivel educativo, pero resulta que un estado de pandemia lo ha puesto todo patas arriba, tal vez ahora 1+1 sean 3 y ni me he enterado.

De repente veo que mi hijo, como el resto de compañeros de clase, se encuentra en casa en horario escolar, pero ¿y los materiales?, van a dar clases vía telemática y no nos han facilitado nada!

En casa hay una tablet que uso para trabajar en caso de emergencia, que me quede sin batería en el portátil, o cualquier razón que me obligue a usarla y sacudirle el polvo acumulado.

Menos mal, porque si no mi hijo tendría que ver los deberes en la pantalla de un móvil, algo ilógico, pues soy autónomo y estoy continuamente recibiendo llamadas, mensajes, emails y un largo etc en mi teléfono, ¿así cómo va a realizar correctamente las tareas?

Una tablet para trabajar, acondicionada para estudiar

Lo más lógico sería haber dotado a los alumnos de material que permitiera llevar a cabo sus clases vía telemática con total y absoluta normalidad, pero no.

Han dejado en manos de las familias solucionar esto, no me parece coherente, pero de esto no se ha hablado en la prensa, daba mala imagen, pero señores, es la realidad.

Tocaba ajustar la tablet con datos de trabajo, con aplicaciones de trabajo, emails de trabajo, para que pudiese usarla un niño de 8 años y no hiciera algo indebido sin ni siquiera ser consciente de ello.

Los deberes se los debía enviar a su profesor claro, no a un cliente mío, ya lo que faltaba.

¿Para que dar clase si con mandar deberes sobra?

Con una buena organización y gracias a herramientas como Google Classroom, el profesorado hubiera podido dar sus clases vía telemáticca sin mayor inconveniente, pero en lo que restaba de curso, sólo se iban a realizar dos video llamadas para ver y comentar cómo estaban pasando el confinamiento los alumnos.

A mi parecer, se hubiesen podido llevar a cabo las clases con absoluta normalidad en el horario habitual, y con los descansos pertinentes, pero claro, para esto había que haber hecho las cosas bien desde un principio.

Conste que no es algo que piense al uso, es posible y de hecho hay imágenes en TV que lo han mostrado así, se trata de una correcta organización y empleo adecuado de los recursos tecnológicos.

Lo que no considero correcto es avanzar en las tareas del curso sin dar explicación alguna a los alumnos, tanto es así que tuve que explicar a mi hijo los polígonos porque nadie le explicó que narices eran, sin embargo sí tuvo que hacer tareas al respecto, ¿perdona?

Resulta que me toca a mi hacer de profesor a tiempo parcial pero no percibo ¿ni un sólo céntimo por ello?, ¿no se encargaban los profesores de enseñar y los padres de educar?, debo haberme perdido algo en el camino.

Que hay que arrimar el hombro, ¡faltaría más!, pero arrimar el hombro no es ejercer una profesión para la que uno no está cualificado y que el que sí lo está se limite a mandar tarea tras tarea y luego poner nota, así no arrimamos el hombro, así la seguimos cagando.

Conste que no es una crítica al profesor de mi hijo, estoy muy contento con él y su trato, es con la ejecución de la continuidad del curso en casa y su falta de planificación con lo que estoy disgustado.

¿A caso no se ha podido hacer mejor? Porque hombre, tiempo ha habido, pero bueno, se ve que no era suficiente. A ver ahora después de todo un verano enrarecido que nos encontramos para la “Vuelta al Cole”, porque si algo tengo claro es una cosa, o me garantizan por escrito 0 posibilidad de contagio o me dan por escrito que no me pueden garantizar 0 contagio, pero no pienso poner en riesgo ni la salud, ni la vida de mi hijo ni la de su familia sólo por aparentar una normalidad que no es cierta.

De momento sólo veo que la comunidad educativa empieza a ponerse seria con esto de las garantías para nuestros hijos, menos mal, porque es algo que pienso desde el inicio de las clases en casa y tenía claro cuál sería mi decisión como padre, entre otras, velar por la salud de mi hijo al precio que sea, él está por encima de todo, eso lo tengo claro.

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