Mujer con mascarilla

Teta y sopa no caben en la boca

O eso dicen, porque si en este país nos caracterizamos por algo, que lo hacemos por muchas cosas, es por nuestro refranero, con un nivel de acierto tan elevado que roza lo extraordinario y mágico.

Y este caso es un claro ejemplo de aplicación al refrán que encabeza esta entrada.

Negocios queriendo abrir para no ahogarse

Cuando cruzábamos el mar incierto del confinamiento, que para muchas personas más que un mar era un auténtico océano, a medio camino, en vez de ver luz, muchos veían más sombras e incertidumbres que otra cosa.

El Gobierno prometiendo cosas que no iba a cumplir, unas porque no tendría la capacidad y otra porque sencillamente las administraciones no tratarían a los afectados como personas, aunque en contadas excepciones doy por fe que sí, pero no en la mayoría, el problema del ciudadano es eso, su problema, no el de la administración.

Mientras llegaban los denominados Paquetes de Medidas para combatir los efectos económicos de la pandemia, los propietarios de negocios ansiaban su reapertura, pues se ha demostrado que colchón económico pocos han tenido, por la razón que sea, por lo que se han visto en serios aprietos.

Llegábamos a un punto en el que o se permitía la reapertura de negocios o parecía que el país se iría a la quiebra, algo que personalmente dudo mucho hubiese llegado a ocurrir, pues no puede estar por encima de la vida de las personas la capacidad económica de un país.

El estado cede, los empresarios ganan y las personas, enferman y mueren

Finalmente el Estado termina por ceder ante la presión de los empresarios, por supuesto de los grandes empresarios, aquellos que tienen poder sobre el Gobierno, porque lo tienen, aunque eso ya nada importa que se sepa, les da absolutamente igual que el populacho sepa determinadas cosas, a fin de cuentas el mundo para ellos sigue girando igual y el viento sigue soplando a su favor.

Ya pueden reabrir los negocios, ¡¡por fin!! Pero, qué raro, la gente no acude en masa como antes a comprar, después de casi 90 días de confinamiento las ventas no se disparan y eso preocupa, echémosles la culpa a las duras medidas de seguridad sanitaria impuestas para que los comercios puedan llevar a cabo su reapertura, que en muchos casos sólo pasaba por;

  • Limitación de aforo
  • Uso obligatorio de mascarilla en el interior
  • Garantizar la distancia social
  • Disponer de geles hidro alcohólicos para clientes
  • Higienizar/Desinfectar las zonas comunes

En mi opinión no era para tanto, hablamos de negocios, no de particulares.

Si querían abrir, ahora parecen querer cerrar

O al menos eso me hace creer el comportamiento que veo en los negocios por los que paso por delante de su escaparate, en centros comerciales a los que he acudido (creyendo que se cumplían las medidas de seguridad sanitaria), y a los bares que acudo.

  • Personal que si no hay clientes delante se quitan la mascarilla
  • Personal que en cocina (me refiero particularmente a bares) trabajan con la mascarilla en el cuello o barbilla; en caso de estar infectados y no saberlo, ¿a cuántos clientes pueden estar poniendo en riesgo?
  • Comercios que atienden a clientes que acceden directamente sin mascarilla, aún siendo obligatorio su uso

Cuando comento con alguien que actúa tal y como acabo de comentar, las respuestas que me suelen dar cuanto menos es lamentable:

  1. Si no hay clientes, para que me la voy a poner
  2. Hace mucho calor y es insoportable trabajar con la mascarilla todo el tiempo
  3. En mi negocio yo hago las cosas cómo me da la gana a mi

Vale, esto no es el juego del Scattergories, no voy a aceptar la insensatez como remedio efectivo contra la Covid-19.

Para la primera respuesta, común en locales comerciales, decir que ya se ha demostrado que el virus puede permanecer en suspensión en el aire, por lo que si esa persona estuviese contagiada sin saberlo podría terminar infectando a muchas personas que accedan al local, exponiéndose el local a una sanción o incluso el cierre y por supuesto, poniendo en riesgo la salud de todo aquél que acceda al negocio. Si la intención era reabrir para no poner en riesgo la economía se nos ha olvidado que ponemos en riesgo la vida de seres humanos, curiosamente esos que son necesarios para que el comercio pueda seguir facturando y no acabar ahogado y cerrando.

La segunda, que es la que encontrarás en cualquier establecimiento de hostelería, si no tienen claro que deben trabajar con la mascarilla en todo momento, estén cara al cliente o en cocina, si no son conscientes que aquella persona que en la cocina sin mascarilla prepara platos que pueden acabar infectados y por tanto infectar a otros, entonces no hemos aprendido nada durante el confinamiento.

La tercera, bueno, para la tercera sólo te puedo decir que mejor si no la has leído, leas lo que me ocurrió en Jerez de la Frontera hace unos días.

Resulta irrisorio ver como aquellos que se quejaban de que el confinamiento estaba poniendo en riesgo sus negocios sean ahora aquellos que están poniendo en riesgo la salud y la vida de las personas a cambio de hacer caja.

Así no señoras y señores, así no.

¿Qué opinas? Me gustaría leerte, del mismo modo que quiero que sepas que aquí sólo dejo patente mi opinión y parecer, no quiero ofender a nadie ni es la intención.

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