Mujer sin mascarilla y su reflejo con mascarilla y virus en el aire

Estado de Alarma o Privación de Libertad

A estas alturas desde que se decreta el Estado de Alarma en nuestro país hemos pasado por demasiadas emociones, creo que no somos pocas las personas que hemos visto cómo de la noche a la mañana nuestros derechos fundamentales y libertades se han visto seriamente dañadas.

No soy un delincuente, pero tengo la misma privación de libertad que a aquellos a los que se les aplica un arresto domiciliario

Miguel Ángel

Asumiendo una triste realidad que no somos capáces de gestionar

No me cabe duda que hay millones de personas que lo están haciendo bien, que salen a comprar las veces que realmente necesitan, incluso habrá millones que prescindan de algunos alimentos para evitar salir de nuevo hasta que realmente se empiecen a quedar sin aprovisionamientos.

No me cabe duda que hay mucha gente haciendo las cosas bien, pero tras cuarenta días de confinamiento, con un peque en casa de 8 años, con la familia en otra provincia y en otra comunidad autónoma parte de ella, con tanta prórroga, es inevitable pensar en mis libertades, en las de mi hijo, ¿dónde han quedado?

Le puedo, es más, tengo el deber y la obligación como padre de explicarle a mi hijo qué está pasando en el mundo, porqué debemos acatar unas leyes que nos mantienen encerrados en casa como si hubiésemos cometido un delito, claro está sin hacerle esta comparación a él, aunque realmente esté viviendo una auténtica privación de libertad, aún formando parte de un grupo especialmente protegido al tratarse de un menor.

Pero resulta muy complicado hacerlo cuando tras cuarenta días en los que no ha podido salir, cuando por fin podemos salir a dar un paseo juntos, tiene que elegir entre dar el paseo con papá o con mamá, eso señores gobernantes no es justo, explíquenselo ustedes, o que se lo expliquen esos asesores que pretendían que nos llevasemos a nuestros hijos al banco para gestionar esas ayudas que no llegan, o al supermercado, donde en localidades como en la que me encuentro, el supermercado es una salón grande con tres pasillos y alimentos en las estanterías, donde hay personal trabajando que desde el 14 de Marzo de 2020 no usa ni mascarilla ni guantes…, explíquenselo ustedes, yo como padre no tengo la cara tan dura para mentirle sobre algo tan grave.

¿Te resulta extraño que a 26 de Abril de 2020 siga habiendo empleados en supermercados que no usen ni guantes ni mascarillas?, pues así estamos, aplaudimos a personas que lo hacen bien pero se mezclan con quienes van a su bola, como el empleado que éste súper que debe ser inmune al virus, y pensarás que tal vez deba informar a alguien, y cierto es, dos veces he contactado telefónicamente con la marca, ahí están registradas las llamadas y la duración de las mismas. La primera contacté directamente con el responsable de franquicias, y una semana después el empleado o franquiciado en cuestión seguía sin usar mascarilla ni guantes, manipulando los productos que los clientes tenemos que comprar y llevar a casa.

Volví a contactar con la marca, esta vez con el departamento de atención al usuario para trasladar quejas/sugerencias, pero el efecto ha sido el mismo, nulo.

Conste que contactar con la marca es para evitar una queja formal por escrito o una denuncia ante la Guardia Civil, pero caso omiso, luego si terminas publicando una foto del hecho en redes sociales se sentirán avergonzados y pondrán mil excusas, pero lo cierto es que están al tanto y no han hecho nada, mientras el resto de ciudadanos tratamos de cumplir con unas muy duras medidas.

No puedo seguir saliendo a las 20h a aplaudir por una sencilla razón, aplaudo junto con decenas de personas hipócritas que incumplen sistemáticamente las normativas impuestas, perdonarme aquellos que merecéis mi aplauso, pero si estos hipócritas siguen saliendo a aplaudir, yo no podré hacerlo, os lo agradeceré cada vez que os vea si es necesario, pero no con un aplauso.

Tenemos que cumplir o habremos estado perdiendo el tiempo

Cuando escribo esta entrada es 26 de Abril de 2020, el primer día en el que podemos salir a pasear con nuestros hijos, aunque en unas condiciones muy concretas y no exentas de polémica aún habiéndose modificado in extremis por lo absurda de las primeras medidas.

Vivo en una localidad de apenas 1.500 habitantes, sin un caso conocido de contagio, pero no por ello debemos bajar la guardia ni mucho menos hacer lo que nos plazca, pues no sólo no está permitido, si no que atentamos contra la salud de otras personas si lo hacemos.

Decido salir a dar el paseo a las 12h y a las 12’05h salgo de casa con el peque. Apenas hemos andado unos cien metros y escuchamos voces, demasiadas si tenemos en cuenta que como mucho puede salir un adulto responsable con tres menores, como vienen en nuestra misma dirección, en algún momento veremos de quiénes se trata, es cuestión de esperar.

No salgo de mi asombro, son unos vecinos que han decidido que con ellos no va la normativa, van de paseo un matrimonio y otra mujer con un total de cuatro menores, y la madre de mi hijo en casa porque no puede acompañarnos a tenor de una norma que se nos ha indicado claramente a todo el país.

Una imagen vale más que una prohibición

Como es de esperar, llamo al teléfono que dispongo de la Policía Local, pero no puedo contactar porque el teléfono se encuentra fuera de servicio, así que llamo a la Guardia Civil, indico lo que acabo de ver y lo primero que me preguntan es si están respetando la distancia de seguridad, ¿en serio? oiga, el motivo de mi llamada es porque la orden es clara, un sólo adulto con hasta tres menores y veo un matrimonio…, si ellos pueden, mi hijo también tiene derecho a pasear con su padre y con su madre.

Recibo una llamada de la patrulla de la localidad y les doy las indicaciones pertinentes, espero que los topen de frente y por supuesto sean sancionados, pues su actitud pone en riesgo los derechos de los demás.

Pensaba que no me encontraría con esta situación y mucho menos repetida, pero nada más lejos de la realidad, a la vuelta, vuelvo a toparme, esta vez, con dos mujeres adultas y tres menores. Parece ser que unos tienen sus derechos intactos mientras a otros se nos aplica una clara privación de libertad.

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