La sencillez de lo complejo

Empatía, ese sentido clave del ser humano que a veces parece haber desaparecido.

¿Cuántas veces te has dicho a ti mismo (o a ti misma) que el ser humano no deja de sorprenderte?

Pues yo últimamente debo estar batiendo récords porque no paro de preguntármelo, ni sé el número de veces al día que me puedo llegar a hacer esa pregunta, sólo sé que resulta cansina mi cabeza con ese ring ring a cada instante, así que te puedes hacer una ligera idea.

Y es que miras a tu alrededor y a pesar de ser ya obligatorio el uso de mascarilla para prevenir el contagio y la propagación del virus, sigues viendo personas con las que parece que no va el tema.

Aunque también he de decir que es la primera vez que mi cerebro y yo vivimos una pandemia, por lo que como para ti, el algo nuevo, pero no por ello se comporta uno igual, me explico;

El ser humano tiene la capacidad de acostumbrarse a todo, a lo bueno y también a lo malo, y aquí es donde entra en juego mi capacidad de sorpresa, porque es, al menos para mi, sorprendente que a estas alturas desde que se iniciara el confinamiento que la gente ante la sombra de una pandemia siga teniendo un comportamiento absolutamente insano, falto de empatía y con la tranquilidad que podría dar tener la certeza de ser inmune al virus, algo que hasta ahora es imposible.

Dicen que las normas están para incumplirlas, y bueno, yo personalmente no estoy del todo de acuerdo, aunque del mismo modo no puedo decir que sea un ciudadano 100% ejemplar, ¿quién lo es?, seguramente a lo largo del día me salto más de una normativa de seguridad vial por ejemplo; no uso el móvil nunca en el coche, siempre me pongo el cinturón, no circulo sistemáticamente por el carril izquierdo y aún así a veces miro el velocímetro y voy por encima de la velocidad máxima permitida, y hasta a veces si no hay nadie en la carretera me mantengo unos minutos así, y claro, así me han multado (siempre sin perder puntos) alguna que otra vez:

  • Circular a 63Kms/h por una vía cuya velocidad máxima es de 50Kms/h
  • A 110Kms/h por una vía cuya velocidad máxima es de 80Kms/h
  • A 113Kms/h por una vía cuya velocidad máxima es de 100Km/h

Pero que cometamos errores, que infrinjamos normas en algunos casos incluso sin ser conscientes de ello, no implica que estamos ante algo de lo que todo el planeta habla a diario, tenemos Covid-19 a todas horas todos los días, por lo que ya deberíamos haber tomado nota, consciencia y actuar de una forma más responsable.

Mientras a la gente le preocupe más su bolsillo que su propia vida o la de sus seres queridos, poco o nada podremos hacer para mejorar nuestra sociedad.

Primero yo, luego también

Puedo entender que con una población de más de 7.000 millones de personas tiene que haber de todo, es una cuestión de probabilidades, así que esto me lleva a preguntarme ¿cuántas personas son capaces de dejar salir su sentido de la empatía en este mundo?

Pero resulta que no puede aplicarse esa Ley matemática así como así, hay que reducir el número para tratar de reducir el efecto, y eso es justo a donde nos ha llevado la Covid-19 y los confinamientos mundiales, a círculos con una densidad de población muy reducida, tanto, que en casos como el de España, los círculos durante semanas se han reducido a la unidad familiar.

Sin embargo el comportamiento incívico y falto de empatía ha sido digno de película, y a mi parecer sigue siendo así.

Tanto que cruzarte con alguien por la calle aún siendo obligatorio el uso de mascarilla y recordarle que debe llevarla supone un atentado contra dicha persona.

Te puedes esperar cualquier reacción desmedida, pues el hecho de no llevarla ya indica que no es algo casual, simplemente que no la usa y punto.

Claro que habrá excepciones, pero las menos, y si no, haz tu propio experimento, te sorprenderás con la de piropos nuevos que te van a dedicar, todo un detalle.

Es por ello que la insensatéz de estas personas deberá ser digna de estudio, que a lo mejor ya lo hay y sólo estoy falto de informacíon.

Ellos y ellas se preguntan

¿Quién somos nosotros para decirle a nadie lo que debe hacer?

¿Qué somos nosotros para recordarle a alguien que se está poniendo en peligro por no usar la mascarilla y que además pone en peligro a otras personas?

Tal vez debamos reprimir nuestro sentido de la empatía y de preocuparnos por quienes no se preocupan ni por ellos mismos y esperar a ver que ocurre, pero afortunadamente para la sociedad eso no ocurrirá y siempre habrá quien se preocupe por los demás tanto o mas que por si mismo, y esto último no lo digo por mi, que aunque trato de empatizar, últimamente también trato de mirar con quién…

Y Don Quijote era el loco…

Tenemos fuentes oficiales de información como el sitio web de Naciones Unidas y sitios como maldita.es para comprobar bulos, pero hay quien se empeña en desinformarse aceptando sólo como fuente fiable la de los comentarios que oye en el súper o mientras toma un café en el bar de turno, quien da más importancia a una cadena de WhatsApp que a un sitio web oficial con información de primera mano, y claro, así resulta muy complicado que todos rememos en el mismo sentido como es de esperar en una situación así.

Y resulta que era Don Quijote el loco, quien veía gigantes en vez de molinos de viento…

Bueno, como es de esperar, según mi punto de vista claro, esto seguro que un experto en psicología diría que es tan lícito y normal actuar con sentido de la empatía como con una carencia absoluta del mismo en situaciones como las que estamos viviendo, y claro, así también es complicado avanzar porque cada cuál rema hacia donde le parece, el barco se sigue hundiendo y aún no nos hemos dado cuenta que debemos ponernos de acuerdo.

No ha de otra que aguantar y callar, porque de no hacerlo es muy probable que pases situaciones como la que viví el pasado día 18 de Julio de 2020 o incluso peores. Aunque en mi caso, ya te adelanto que lo de callar no va conmigo.

El uso de las mascarillas

A fecha de hoy aún no es obligatorio su uso, a excepción de si vamos a usar el transporte público o no.

Si bien es cierto que del mismo modo que el confinamiento es la única forma probada de parar la propagación de la COVID-19, el uso de mascarillas, es indiscutible que también disminuye el riesgo de contagio cuando estamos fuera de nuestro hogar.

Ahora bien, ¿usamos correctamente las mascarillas?, ¿usamos el tipo de mascarilla apropiada para nuestra actividad?

Como una imagen vale más que mil palabras, aquí abajo te muestro un cuadro donde puedes ver qué tipo de mascarilla y grado de protección ofrece:

Cuadro de tipos de mascarillas y grados de protección

Como puedes ver, la mascarilla de uso más común es la que aparece en la tabla en primer lugar, sin embargo, si tienes la certeza que estás libre de la COVID-19, no te protegerá del contagio.

Además, este tipo de mascarilla es de un sólo uso, o al menos no se recomienda un uso que exceda las 8h, y seguro que hay por ahí decenas de miles de personas usándolas sin tener esto en cuenta, vamos, que las propiedades que tienen al inicio han dejado de tenerlas hace semanas en muchos casos.

Yo me pregunto, si yo no estoy contagiado y uso una mascarilla para no contagiar…, ¿qué narices hago?, ¿acaso es seguro ir por la calle sólo por el hecho de ver a la gente con mascarillas?, porque yo afortunadamente vivo en una zona libre de la COVID-19, donde según el censo hay 1.503 personas viviendo, pero aún así, cuando voy al super a comprar veo a demasiadas personas que llevan la mascarilla pero mal colocada, veo mascarillas colgadas en los retrovisores de los coches expuestas a altísimas temperaturas, sucias, y un largo etc, a mi entender, estas mascarillas no pueden hacer correctamente su función, por lo tanto, sentirse seguro sólo por el hecho de ver a otras personas con mascarilla…

¿Qué tipo de mascarillas usas?

Yo tengo en casa afortunadamente de esas que aparecen en la tabla en cuarto lugar, las mascarillas FFP2 sin filtro, éstas sí me hacen sentir seguridad, ya que además de proteger a otros en caso que estuviese contagiado y asintomático (la única forma posible de entender estar contagiado y salir a la calle), me protege a mi de estar en un espacio donde pudiese contagiarme por vía aérea.

¿Deben ser las mascarillas de uso obligatorio?

Como ya han venido informando desde el Gobierno, implantar como medida el uso obligatorio de mascarillas no es tan sencillo, pues hay que tener en cuenta multitud de factores, sin embargo, soy de los que piensan que debería informarse mejor a la población sobre las ventajas de su uso y una guía que permita a su vez enseñar cómo debe usarse una mascarilla, y no sólo cómo ha de colocarse y retirarse, si no cómo mantienen sus propiedades, la duración de éstas, y por su puesto, cuando empiezan a ser peligrosas porque pierden su efectividad.

Aquí te dejo algunas de las mascarillas más vendidas en Amazon

LA IMPORTANCIA DE UNA MIRADA

Quién nos iba a decir hace apenas un par de meses que íbamos a acabar confinados en nuestras casas, quién nos iba a decir que esa imagen de países asiáticos donde veíamos a los ciudadanos con mascarillas por las calles se iba a convertir en nuestra propia realidad, ¿quién nos lo iba a decir?

Si me dicen que en 2020 iba a acabar confinado en casa, sin poder ver a mi familia y amigos, como poco me hubiese dado un ataque de risa, y vaya risa eh!…

Miguel Ángel

¿En qué te fijabas en una persona en primer lugar antes de la pademia?

Yo siempre me he fijado en las miradas, por encima de cualquier otro rasgo físico, es más, nunca me importó el género si la persona tenía una de esas miradas que hablan solas.

Hay colores de ojos preciosos, pero si no dicen nada, si no transmiten nada, no me llaman la atención, por bonitos que puedan resultar en su tonalidad, no sé, tal vez sea una especie de obsesión, pero me pasa desde que recuerdo tener uso de razón, vamos toda la vida recordable 😉

Pues ahora más que nunca me alegro de esto, porque si fuese de esas personas a las que lo que les dice mucho de otra persona no sé, el conjunto de la cara, la forma de los labios, cómo es la nariz…, ahora complicado, porque estoy seguro que de igual forma que de mutus propio estamos haciendo uso de las mascarillas, éstas terminarán por ser obligatorias cuando salgamos a la calle, así que, ¿cómo va a afectar ésto a la forma en que ciertas personas nos resultan más atractivas?, a veces podemos acercarnos para hacer una pregunta o pedir ayuda a una u otra persona en la calle por su aspecto, pero, ¿ahora cómo vamos a enseñar a nuestro cerebro a gestionar esto con la falta de datos respecto a la apariencia de otro igual?

Ahora mucho me temo que aquello que venía haciendo desde bien pequeño me va a sevir y mucho para empatizar con otras personas, o al menos eso espero, que tantos años fijándome en esas miradas que parecen hablar me hayan servido de algo, porque no quiero empatizar con esa gente con la que no lo haría de tener toda la cara descubierta… (entiéndase la broma, nadie se merece ningún desprecio por su físico, conste)

Para ti, ¿qué rasgos son los que te transmiten más tranquilidad, seguridad o te pueden hacer empatizar más rápido con alguien? Para mi la mirada, sin duda alguna.

Visitar a familiares

Estamos a 27 de Abril de 2020, apenas restan cuatro días para que podamos empezar la denominada desescalada del confinamiento y aún no hay nada claro sobre cómo se va a realizar, si bien es cierto que ayer mismo, primer día de salida de niños a las calles de nuestro país no nos auguraban nada bueno, pues predominó la irresponsabilidad, el egoísmo y la hipocresía en todo el territorio nacional:

  • Irresponsabilidad; por parte de miles de padres y madres que no respetaron la norma
  • Egoísmo; miles de personas haciéndo valer el yo por encima del bien común
  • Hipocresía; las mismas miles de personas de los puntos anteriores, acudieron sin falta a su cita a las 20h para dedicar su aplauso a todas las personas a las que ese mismo día acababan de faltar el respeto

Hace semanas que no salgo a aplaudir, porque no quiero mezclar mis aplausos con los de personas irresponsables, egoístas e hipócritas

Miguel Ángel

Cada vez más cerca de otro duro golpe

Yo vivo en Sevilla pero tengo familia en Jerez de la Frontera, y no dejo de pensar en mi madre, que como tantas otras personas está viviendo el confinamiento en absoluta soledad, salvo alguna videollamada, alguna llamada y los mensajes que nos compartimos en el grupo correspondiente de WhatsApp.

Cuando pueda ir a verla, ya he tenido que recordarle a mi hijo que no será como antes, debemos anteponer la seguridad de los encuentros ante nuestros deseos de abrazarnos y besarnos, porque ¿y si el último día que fuí a comprar al súper el virus me infectó? si me acerco demasiado a mi madre y la contagio, las consecuencias serían letales, es un precio muy alto que no estoy dispuesto a asumir, y así se lo hago saber a mi hijo que apenas tiene 8 años, pero es la realidad que estamos viviendo y debe saberla.

Tan cerca y a la vez tan lejos

Tengo vistos encuentros familiares de todo tipo, desde los más eufóricos hasta los más fríos y no por ello son a mi juicio menospreciables, cada cual recibe unas enseñanzas de puertas para adentro y cada persona aportamos nuestro granito de arena a como vamos desarrollando nuestro carácter de forma particular, nuestra propia forma de hacer y deshacer las cosas y de mostrar o no nuestra forma de sentir a los demás, en mi caso, podría decirse que soy un besucón y disfruto del contacto físico sobremanera, si me encuentro con un amigo o familiar, no esperará de mi menos de un abrazo y un par de besos, aunque esto mucho me temo que tendré que aprender a vivir con la carencia de esta forma de expresar mis sentimientos.

Si nos permiten visitar a familiares aunque estos estén en otra provincia, tendré que asumir que no podré acercarme a mi madre, mi hijo no podrá darle un beso y tampoco un abrazo, tendremos que hacerlo en condiciones muy parecidas a esas escenas de película en la que ves a tu familiar a través de la mampara que hay dispuesta en la sala de visitas de una cárcel cualquiera.

Está claro que no podemos bajar la guardia por mucho que pensemos que de puertas para adentro no pasa nada, porque sí pasa, a fecha de hoy son más de 20.000 personas fallecidas en nuestro país, y todas y cada una de ellas merecen el respeto de los que seguimos vivos, y sólo permaneceremos a salvo si interiorizamos y asumimos que el mundo está viviendo una pandemia y que para frenarla se necesitan valores que olvidamos con demasiada facilidad.

Para mi no son héroes aquellas personas que han elegido dedicarse a la medicina, como tampoco lo son los bomberos, los policías, porque de serlo, entonces héroes son todos los seres humanos que en algún momento en su vida han antepuesto el bien de otro al suyo propio.

No digo que no tenga mérito ejercer en sanidad en momentos en los que no se disponen de medios de protección, porque lo tiene y mucho, no digo que no tenga mérito acudir a desinfectar un lugar, porque lo tiene, pero no hay que olvidarse que ejercen su profesión, en la mayoría de casos elegida, a sabiendas que en algún momento se pueden enfrentar a cosas como estas, a catástrofes naturales, accidentes en centrales eléctricas, nucleares, etc, no son héroes para mi, son personas a las que gracias a ellas otras podemos vivir más tranquilos, sanos, y salvos.

Si seguimos sin exigir que los recursos económicos se dirijan bien, seguiremos expuestos

Si esta crisis sanitaria nos debe enseñar cosas, entre ellas no me cabe duda que la principal es que estamos expuestos a situaciones similares y peores, pero tenemos la suerte de contar con la tecnología y recursos que nos permiten actuar con más agilidad, si bien es cierto que los gobernantes de este planeta ha jugado a ser todo poderoso y ver que pasaba si no hacía lo que otros países ya estaban haciendo.

Es por esto que debemos exigir que se destinen recursos a la sanidad pública, debemos exigir que eliminen las casillas actuales del 0,7% en la declaración y la sustituyan por destinado a la sanidad pública, es hora de incluir un sistema en el que cada ciudadano pueda libremente decidir si de su devolución quiere destinar un porcentaje a la sanidad pública.

Es hora de poner en valor que no poder abrazar a nuestros seres queridos, de ver como abuelos y nietos tienen que verse manteniendo las distancias no puede caer en saco roto, no podemos seguir comportándonos como seres inertes ante situaciones como estas, ¿cuánto vale ver crecer a un nieto?, ¿cuánto vale un abrazo que no puedes dar a tu madre, a tu padre, a tus abuelos?

Un superman en el pueblo y nadie lo sabe

En pleno confinamiento desde el pasado 14 de Marzo de 2020, apenas tres meses desde que me traslado a esta localidad y resulta que Superman existe, y vive aquí, en este maravilloso enclave de la Sierra Norte de Sevilla, pero debo ser el único que se ha dado cuenta, y ahora sabréis porqué…

Aquí vive Superman pero nadie se ha dado cuenta, me extraña que no vean lo mismo que yo…

Miguel Ángel

Pongámonos en situación.

Vivo en una localidad de la Sierra Norte de Sevilla, en pleno Parque Natural, un enclave extraordinario, sus sierras, su olor a chimenea los días fríos, la carne, la chacina, su gastronomía, y sus vistas, sus vistas son espectaculares, sobre todo las que tengo desde mi patio, que me hace viajar a un pasado no muy lejano de templarios y conquistas a caballo…

Como es de esperar, es un pueblo relativamente pequeño, unos 1.500 habitantes según los últimos datos del INE, y digo relativamente pequeño porque en los dos últimos en los que he tenido la suerte de vivir, en uno apenas éramos siete personas de forma permanente y en el otro alrededor de 700, así que 1.500 me parecen hasta demasiados.

Durante los primeros días de estancia en el pueblo, conforme va uno conociendo a los habitantes, hay algo que me llama poderosamente la atención, y es que todo el mundo me parece llamativamente amable, y así lo hago saber a toda aquella persona con la que voy por la razón que sea, entablando conversación, incluso llego a decir que tanta buena gente seguida me tiene que estar llevando inevitablememnte a conocer en breve a alguien que me haga poner los pies en la tierra, ya sabes a que me refiero, y bueno, en unos días así termina sucediendo.

En el pueblo hay una gasolinera de estas denominadas LowCost, que deberían llamarse «rompemos tu coche por 0,90€/l» o algo así, pero bueno, eso es otro tema, el caso es que acudo a la gasolinera a repostar y llenar el depósito, pues tengo por delante un viaje largo, entro por mi lado y coloco el coche con la tapa de combustible del lado del surtidor, paro el motor, preparo la cartera, me bajo del vehículo, descuelgo la manguera, y a todo esto, mientras me bajaba del coche, llegó una PickUp que aparcó al otro lado del mismo surtidor, bueno, sigo por donde iba, manguera descolgada, voy a introducirla en la boca del depósito de gasoil y antes de apretar el gatillo, llega la gerente de la estación de servicio y me pide que me espere, que el otro señor ha llegado antes que yo…

Dos cosas, la primera, este señor como mucho llegó a la vez que yo, la segunda, su entrada al depósito de combustible está en el lado opuesto al surtidor donde se ha colocado.

Es la primera vez que me ocurre, y por supuesto se lo digo a la gerente, yo estoy en mi sitio, y hasta me ha dado lugar de descolgar la manguera, pero como yo no le sueno de vivir en el pueblo y el otro señor sí, pues nada, según ella me toca esperar. Segunda y última vez que adquiero combustible o lo que sea en su establecimiento.

Ya he tenido mi primer encuentro no tan agradable con alguien de la localidad, que no digo que sea mala persona, pero conmigo se equivocó.

Si, me he dispersado un poco, voy a por lo del Superman

La población general a día de hoy no tenemos que usar de manera obligatoria ni mascarillas ni guantes, hasta donde sé, a 26 de Abril de 2020 así estamos, aunque yo como tantas miles de personas, cuando salgo a comprar uso mascarilla y dentro del supermercado, guantes.

Sin embargo, creo que quienes tienen la suerte de seguir trabajando tienen también la obligación de usar medidas protectoras, entre las que se encuentran;

  • Mascarillas
  • Guantes

Más si cabe cuando hablamos de empleados de superficies como un supermercado, ¿o no?

Podemos ir a comprar pero esto es un «deporte de alto riesgo» ya que precisamente en un supermercado es donde más probabilidades de contagio vamos a tener, así que cualquier medida de protección que tomemos va a resultar poca.

Pues el supermercado donde me veo obliago a ir porque es el único que tiene los productos que puedo necesitar y adquirir de una sóla vez, resulta que tiene contratado a Superman, si si has leído bien, Superman. ¿Y porqué? muy sencillo, este chico lleva desde que se decretó el Estado de Alarma o la privación de libertad, acudiendo a su puesto de trabajo según le toque el turno, pero eso sí, él sin ponerse mascarilla ni mucho menos usar guantes.

Un simple gesto que lo protege y nos protege

Puedo asumir estar encerrado en casa 24h/7d, puedo asumir administrar el tiempo de forma diferente, puedo asumir que la vida que conocía ahí fuera no va a ser la misma cuando el confinamiento comience a dejar de ser tan severo, pero lo que no puedo asumir es que un señor que acude a trabajar a un supermercado no use medidas de protección, que ande manipulando y tocando todo lo que sus clientes nos vamos a llevar a nuestras casas.

No puedo asumir que tras llamar a la empresa a la que pertenece la franquicia y hablar con el responsable de las mismas, una semana después éste chico siga sin usar medidas de protección alguna.

No puedo asumir que tras una segunda llamada a la empresa no se tomen medidas, y esto no podré comprobarlo hasta que tenga que volver a salir a comprar, esta vez, lamentandolo mucho, haré lo que desde un principio he querido evitar, avisaré a la Guardia Civil, pero creo que es intolerable a estas alturas comportarse de una forma tan irresponsable para con sus vecinos y clientes.

Haber reclamado por escrito les hubiese supuesto una sanción, no me cabe duda, y es por ello por lo que decidí contactar con la compañía para que de forma interna tomasen medidas sin que la situación llegase a ser pública, pero mucho me temo que terminaré escribiendo de nuevo sobre el tema y tendré que hacerme acopio de material gráfico para que hagan algo. Si así tiene que ser, así será.

Tal vez esté yo equivocado y prejuzgando a este empleado de supermercado, tal vez merezca los aplausos por estar al pié del cañón día tras día velando por nuestras despensas, que no por nuestras defensas, tal vez sea Superman y sea por ende inmune al virus y yo no lo sepa.

Estado de Alarma o Privación de Libertad

A estas alturas desde que se decreta el Estado de Alarma en nuestro país hemos pasado por demasiadas emociones, creo que no somos pocas las personas que hemos visto cómo de la noche a la mañana nuestros derechos fundamentales y libertades se han visto seriamente dañadas.

No soy un delincuente, pero tengo la misma privación de libertad que a aquellos a los que se les aplica un arresto domiciliario

Miguel Ángel

Asumiendo una triste realidad que no somos capáces de gestionar

No me cabe duda que hay millones de personas que lo están haciendo bien, que salen a comprar las veces que realmente necesitan, incluso habrá millones que prescindan de algunos alimentos para evitar salir de nuevo hasta que realmente se empiecen a quedar sin aprovisionamientos.

No me cabe duda que hay mucha gente haciendo las cosas bien, pero tras cuarenta días de confinamiento, con un peque en casa de 8 años, con la familia en otra provincia y en otra comunidad autónoma parte de ella, con tanta prórroga, es inevitable pensar en mis libertades, en las de mi hijo, ¿dónde han quedado?

Le puedo, es más, tengo el deber y la obligación como padre de explicarle a mi hijo qué está pasando en el mundo, porqué debemos acatar unas leyes que nos mantienen encerrados en casa como si hubiésemos cometido un delito, claro está sin hacerle esta comparación a él, aunque realmente esté viviendo una auténtica privación de libertad, aún formando parte de un grupo especialmente protegido al tratarse de un menor.

Pero resulta muy complicado hacerlo cuando tras cuarenta días en los que no ha podido salir, cuando por fin podemos salir a dar un paseo juntos, tiene que elegir entre dar el paseo con papá o con mamá, eso señores gobernantes no es justo, explíquenselo ustedes, o que se lo expliquen esos asesores que pretendían que nos llevasemos a nuestros hijos al banco para gestionar esas ayudas que no llegan, o al supermercado, donde en localidades como en la que me encuentro, el supermercado es una salón grande con tres pasillos y alimentos en las estanterías, donde hay personal trabajando que desde el 14 de Marzo de 2020 no usa ni mascarilla ni guantes…, explíquenselo ustedes, yo como padre no tengo la cara tan dura para mentirle sobre algo tan grave.

¿Te resulta extraño que a 26 de Abril de 2020 siga habiendo empleados en supermercados que no usen ni guantes ni mascarillas?, pues así estamos, aplaudimos a personas que lo hacen bien pero se mezclan con quienes van a su bola, como el empleado que éste súper que debe ser inmune al virus, y pensarás que tal vez deba informar a alguien, y cierto es, dos veces he contactado telefónicamente con la marca, ahí están registradas las llamadas y la duración de las mismas. La primera contacté directamente con el responsable de franquicias, y una semana después el empleado o franquiciado en cuestión seguía sin usar mascarilla ni guantes, manipulando los productos que los clientes tenemos que comprar y llevar a casa.

Volví a contactar con la marca, esta vez con el departamento de atención al usuario para trasladar quejas/sugerencias, pero el efecto ha sido el mismo, nulo.

Conste que contactar con la marca es para evitar una queja formal por escrito o una denuncia ante la Guardia Civil, pero caso omiso, luego si terminas publicando una foto del hecho en redes sociales se sentirán avergonzados y pondrán mil excusas, pero lo cierto es que están al tanto y no han hecho nada, mientras el resto de ciudadanos tratamos de cumplir con unas muy duras medidas.

No puedo seguir saliendo a las 20h a aplaudir por una sencilla razón, aplaudo junto con decenas de personas hipócritas que incumplen sistemáticamente las normativas impuestas, perdonarme aquellos que merecéis mi aplauso, pero si estos hipócritas siguen saliendo a aplaudir, yo no podré hacerlo, os lo agradeceré cada vez que os vea si es necesario, pero no con un aplauso.

Tenemos que cumplir o habremos estado perdiendo el tiempo

Cuando escribo esta entrada es 26 de Abril de 2020, el primer día en el que podemos salir a pasear con nuestros hijos, aunque en unas condiciones muy concretas y no exentas de polémica aún habiéndose modificado in extremis por lo absurda de las primeras medidas.

Vivo en una localidad de apenas 1.500 habitantes, sin un caso conocido de contagio, pero no por ello debemos bajar la guardia ni mucho menos hacer lo que nos plazca, pues no sólo no está permitido, si no que atentamos contra la salud de otras personas si lo hacemos.

Decido salir a dar el paseo a las 12h y a las 12’05h salgo de casa con el peque. Apenas hemos andado unos cien metros y escuchamos voces, demasiadas si tenemos en cuenta que como mucho puede salir un adulto responsable con tres menores, como vienen en nuestra misma dirección, en algún momento veremos de quiénes se trata, es cuestión de esperar.

No salgo de mi asombro, son unos vecinos que han decidido que con ellos no va la normativa, van de paseo un matrimonio y otra mujer con un total de cuatro menores, y la madre de mi hijo en casa porque no puede acompañarnos a tenor de una norma que se nos ha indicado claramente a todo el país.

Una imagen vale más que una prohibición

Como es de esperar, llamo al teléfono que dispongo de la Policía Local, pero no puedo contactar porque el teléfono se encuentra fuera de servicio, así que llamo a la Guardia Civil, indico lo que acabo de ver y lo primero que me preguntan es si están respetando la distancia de seguridad, ¿en serio? oiga, el motivo de mi llamada es porque la orden es clara, un sólo adulto con hasta tres menores y veo un matrimonio…, si ellos pueden, mi hijo también tiene derecho a pasear con su padre y con su madre.

Recibo una llamada de la patrulla de la localidad y les doy las indicaciones pertinentes, espero que los topen de frente y por supuesto sean sancionados, pues su actitud pone en riesgo los derechos de los demás.

Pensaba que no me encontraría con esta situación y mucho menos repetida, pero nada más lejos de la realidad, a la vuelta, vuelvo a toparme, esta vez, con dos mujeres adultas y tres menores. Parece ser que unos tienen sus derechos intactos mientras a otros se nos aplica una clara privación de libertad.