Cuaderno de bitácora día tres

Martes 17 de Marzo de 2020, la vecina del coche rojo vuelve a venir, como no, con sus hijos en el maletero a casa de una de mis vecinas. Lo lamento mucho, pero esto no sólo no es normal, es peligroso y absolutamente innecesario. Con determinación decido llamar al 112 y dar aviso.

En el 112 no dan crédito, tal y como me pasó a mí en el día de ayer. Me pasan con la Guardia Civil, les comento lo que pasa, me piden datos y me indican que van a tratar de enviar a algún patrullero, lo que me hace pensar que deben estar muy ocupados por la zona y que lo mismo ni vienen, a pesar de la gravedad de las infracciones en su conjunto que está mujer está cometiendo.

Pasan apenas diez minutos y oigo ruido de un motor, me asomo y es la vecina de visita que se marcha, aunque sin los niños, lo que hace suponer que tendrá que volver. Así que con esta situación como no va a ser pillada con las manos en la masa vuelvo a llamar a la Guardia Civil, esta vez sin pasar por el 112, indico el aviso anterior y pido que no vengan, ya que no van a encontrar a nadie a quien avisar o sancionar.

Cambio de planes

Apenas pasan veinte minutos de mi segundo aviso a la Guardia Civil y la vecina del coche rojo vuelve a venir, lo que me hace pensar que en breve se volverá a marchar pero esta vez sí con los niños en el maletero.

Apenas tengo que esperar diez minutos y efectivamente, se marchan.

Esta vez estoy preparado para grabar la infracción, no vaya a ser que luego digan que me lo estoy inventando. Me voy al balcón, como la tablet y a esperar.

En escasos minutos todas las visitas empiezan a salir de la casa, en primer lugar los niños, el mayor se dirige al maletero pero el coche está cerrado y no puede abrirlo, así que entra en busca de su madre para que lo abra. Una vez abierto, el pequeño vuelve a salir y entrar en plano, abre el maletero y llega la hermana pequeña, ambos se meten en el maletero, llega la madre y cierra el portón, ya están los menores camuflados y expuestos a sufrir daños ante cualquier percance, se me ponen los vellos de punta.

Llamo a la policía municipal y en apenas tres minutos llega, pero se acaba de cruzar con la susodicha, así que se lo digo al agente, la persona que viaja con dos menores en su maletero es la que se acaba de cruzar, a lo que me dice que sabe quien es y sale a todo lo que la furgoneta le permite tras ella.

Pasan los minutos y no tengo noticias, como testigo y con una prueba de vídeo que le dije al municipal que tenía en mi poder, espero una llamada para saber si quiero o no denunciar, aunque una vez pillada tiene de sobra para cursar la denuncia el mismo de oficio, pero nada, no recibo ni llamada ni visita del municipal.

No puedo con la incertidumbre

Pasan algo más de cuarenta minutos y decido llamar al municipal y preguntarle si llegó a interceptarla, y aprovecho para recordarle que dispongo de una grabación donde se la ve perfectamente salir con los dos menores en su maletero y conduciendo hablando por el móvil, a lo que me dice que si, que la interceptó y que llorando le pidió que no la multara, que es que estaba agobiada en casa de no salir y que no lo volvería a hacer, que no saldría más de su casa, a lo que él decide pasar la mano…

Cuaderno de bitácora día dos

Dieciséis de Marzo de 2020, Lunes, primer día oficial de suspensión de la actividad docente.

Hoy el peque está en casa pero no es festivo, de serlo tampoco hay motivos para celebrar nada, estamos confinados en casa, está prohibido salir a la calle, ni tan siquiera podemos ir a pasear al campo, que lo tenemos a escasos 100 metros de distancia, tan cerca y a la vez tan lejos.

Es el segundo día oficial de confinamiento y me llama poderosamente la atención que una vecina de la localidad ya ayer también lo hiciera, se pasó todo el Domingo en casa de otra vecina, con sus hijos, y otra vecina más con su hija, en total tres mujeres, un niño y dos niñas todo el día en casa de una de ellas como si no pasara nada, como si con ellas no fuera la cosa.

Me sorprende y trato de estar pendiente cuando se marchen para poder comprobar que no son imaginaciones mías, pasan las horas y nada, ahí siguen tan tranquilas, la Policía Local no viene, la Guardia Civil tampoco, es muy pronto para ser tan radical, no le doy la importancia que tiene a lo que he observado.

Acaba la tarde, se van y me da tiempo con todo el jaleo que hacen a salir y observar, tengo la intención de pedirles por favor que no hagan eso, que estamos en un estado de alarma y está prohibido pero…

No doy crédito a lo que veo, una se va con su hija andando metiéndole prisa a la chiquilla, a lo que esta pregunta que porqué tienen que correr, la respuesta de la madre; porque sí, tenemos que llegar a casa pronto…

Pero no es eso lo que me deja sin palabras y con el cuerpo frío, es que la otra vecina, y agárrate que vienen curvas, abre el maletero y sus hijos se meten dentro, si, has leído bien, se meten en el maletero. Ella por su parte mira a su alrededor para asegurarse que nadie la ha visto, sin embargo, a pesar que no estoy escondido no me ve, está hablando por teléfono y si llevar a los niños en el maletero le parece poco, se mete en su coche y sin colgar ni ponerse el cinturón de seguridad arranca y se va.

Me he quedado absolutamente desconcertado, no termino de creerme lo que acabo de ver con mis propios ojos, así que decido que si sigue haciendo esto terminaré llamando la la Guardia Civil, mejor espero y confío a que mañana no repita, porque de hacerlo tengo claro que doy aviso.

Mis clientes se paralizan

Después de parar las campañas publicitarias de mis clientes propietarios de alojamientos rurales, contacto con el resto de clientes de otros sectores, termino poniendo en pausa todas las campañas publicitarias en bloque, Google acaba de perder sólo con mis campañas una considerable suma de dinero, esto no ha hecho más que empezar y cada hora que pasa se vuelve más duro.

Cuaderno de bitácora día uno

Domingo 15 de Marzo de 2020, primer día oficial de confinamiento debido al denominado COVID-19.

De momento todo es normal, puede que lo único que tenga de extraño es que hace Sol, la temperatura es agradable pero irremediablemente hay que permanecer en casa.

Por WhatsApp es curioso, la gente no deja de preguntarme (y supongo que no seré al único que lo preguntan) que cómo llevo el confinamiento, no doy crédito a la pregunta, pues apenas han pasado unas horas desde que lo anunció el presidente del Gobierno…

Nos quedan por delante al menos 14 días de confinamiento y todo apunta a que serán más, pero es muy pronto para adelantarse a los acontecimientos, mejor hagamos lo que se nos ha pedido y vayamos paso a paso.

En este momento no nos hacemos cargo de la que se nos viene encima, los memes nos distorsionan la realidad del momento y nos distraen de lo que realmente es importante; estamos ante una situación nueva a nivel mundial, un ataque sin precedentes a la especie humana y no ha hecho falta dar un ultimátum ni disparar una sola bala, ha bastado un microorganismo para poner en jaque no sólo a la humanidad, también la economía mundial.

El Domingo llega a su fin, me llueven las llamadas de clientes para pausar las campañas publicitarias en Google Ads porque de momento se les están cayendo todas las reservas confirmadas para fechas inmediatas, mi actividad empieza a verse afectada, aunque no en peligro, de momento.