Irresponsabilidad política

Es 1 de Septiembre, el grupo de WhatsApp del cole donde estudia mi hijo estrena cambio de nombre y primeros mensajes.

El grupo pasa a llamarse 4º de primaria, los niños se nos hacen mayores, y el primer mensaje es alentador; esta semana se reúne el consejo escolar para redactar el protocolo a seguir…

ESTA SEMANA!!, no ha habido tiempo, hay que ponerse las pilas a unos días del inicio de curso, además de que dicho protocolo no cuenta con un sólo experto en materias como; sanidad, epidemiología, prevención y riesgos laborales… Sólo lo componen profesores y padres/madres a título de eso mismo; profesorado y padres de alumnos.

Que llevamos más de cuarenta años en democracia y tenemos políticos ricos debe ser una ilusión óptica mía, del mismo modo que las inversiones en Sanidad y Educación no han sido las que debieran a lo largo de 40 años, que no digo que no se invirtiese no, lo que digo es que se ha invertido más en buenos sueldos de políticos, en contratación de asesores, en organismos que no hacen falta para levantar un país, que en Sanidad y Educación.

Que quiero que mi hijo asista a clase, pero con unas garantías que no me pueden dar no quiero que experimenten con él, si sale bien genial, pero si hay contagios, si mi hijo enferma, si fallece, si nos contagia en casa, si algún familiar fallece, entonces ¿quién tiene responsabilidad sobre ello? Nadie, porque se han blindado eximiéndose antes del inicio de curso sobre cualquier responsabilidad civil/penal sobre ello dejándonos a las familias absolutamente desamparadas en caso de que algo grave ocurra.

La balanza incomprendida

Que la capacidad del ser humano de sorprender es infinita, no me cabe duda, y esta vuelta al cole me lo está demostrando ya sin lugar a duda alguna.

Ahora resulta que los miles de niños que han pasado desde Marzo su tiempo aislados, sin salir, sin tener contacto con otros niños, sin estar con la familia, y encerrados en casa y a lo sumo haciendo alguna salida esporádica tomando sus padres todas las medidas de seguridad posibles, ahora resulta que como también ha habido un sin fin de padres y madres que han pasado de velar por la seguridad de los suyos, como han ido a bares y sus hijos han jugado con otros niños no convivientes, como los han llevado a la playa, al campo y parques, resulta que los niños que sí han sido responsables y han pagado con la soledad su verano, van a tener que compartir espacios cerrados, pues no es justo.

Resulta una pregunta recurrente cuando planteas la vuelta al cole segura, con garantías, porque oyes ¿y qué hago si no tengo con quien dejarlo/s? ¿tendrá/n que ir al colegio?

Yo debo ser de otro planeta, porque yo lo que me pregunto es lo siguiente:

  • ¿Si mi hijo se contagia y le provoca una enfermedad crónica, que pasa?
  • ¿Si mi hijo se contagia, no le ocasiona secuelas pero lo transmite en casa?
  • ¿Si mi hijo me contagia la COVID-19 y acabo en la UCI y salgo de ella con secuelas?
  • ¿Si mi hijo me contagia la COVID-19 y termino fallecido?
  • ¿Si mi hijo fallece?

En cualquiera de los supuestos anteriores hay una cosa que queda clara, en mi caso que vivo en Andalucía, la Junta de Andalucía ya ha asegurado que exime de responsabilidad a los colegios y a sí mismos, independientemente a que el contagio se haya producido por transmisión de algún profesor al alumnado o porque algún alumno acudiese enfermo y no lo supiera ni el propio alumno, sea cual fuere la causa y lugar de contagio, el colegio queda exento de responsabilidades.

Si los protocolos los están redactando personas no cualificadas para ello, para mi tendrán una clara responsabilidad, yo mismo me negaría a formar parte de ese grupo de personas que se han puesto a redactar sin estar preparados un protocolo de actuación para la prevención y ante un posible caso de contagio, como he dicho antes, en mi opinión tienen una clara responsabilidad desde el momento que aceptan voluntariamente redactar dichos protocolos en vez de exigir que lo hagan expertos.

La balanza está absolutamente descompensada, no hay una línea a seguir, no hay medidas que apoyen el estudio a distancia ni medios para hacerlo como se debe, pero no porque sea imposible no, es porque no se quiere avanzar en este sentido.

A los políticos que han afirmado que en Marzo se demostró que las clases por vía telemática no funcionaron, decirles que si no lo hicieron fue por su inoperancia e incompetencia, no porque no funcione el sistema de educación telemática.

Mi hijo, como el resto de alumnos de su colegio sólo recibió tareas y más tareas, su profesor convocó dos reuniones por Video llamada para comentar como estaban viviendo el confinamiento, sin embargo, si la Junta de Andalucía hubiese dotado de material informático a los alumnos, si los profesores hubiesen preparado una agenda escolar en condiciones, podrían haber llevado a cabo la continuación del curso por vía telemática sin mayores inconvenientes.

El profesor podía haber realizado las clases en su horario habitual de forma virtual a tiempo real, pero era más fácil no hacerlo y limitarse a enviar tareas y que los padres hiciésemos las veces de profesores, algo que además desde la comunidad educativa no he visto agradecimiento alguno.

Por eso señores políticos no ha funcionado, porque sencillamente se hicieron las cosas mal, sin organización alguna ni recursos.

¿Qué opinas? Me gustaría saber tu opinión al respecto de la vuelta al cole, si tus hijos tienen miedo de enfermar, si son conscientes del peligro de la vuelta al cole, si estás de acuerdo en que los protocolos los hayan redactado personas sin cualificación para ello, si crees que prima aprender en la escuela a costa de todos los riesgos que puede suponer que nuestros hijos se contagien de la COVID-19f, no sé, anímate y deja tus comentarios.

Gobierno VS Padres

A las puertas de Septiembre, cada vez es más notable la preocupación que genera la vuelta al cole de nuestros hijos.

Yo tengo una posición clara, quiero que mi hijo estudie con garantías para su salud y la de su familia, por ello y como su padre que soy, no me queda otra opción que la de oponerme en rotundo a una vuelta al cole sin garantías por escrito.

Si no me equivoco, los padres tenemos que velar por la salud, la integridad y la tranquilidad de nuestros hijos, entonces, ¿porqué estos políticos nos pretenden obligar a hacer algo que va totalmente en contra de este derecho?

Normativas que se contradicen

Prohibido reunirse grupos de más de 10 individuos en la terraza de un bar al aire libre, pero nos están diciendo que llevemos a nuestros hijos a aulas cerradas (cuando llegue el frío no podrán ventilarse con las ventanas abiertas) y con un volumen de asistencia muy superior a 10 niños.

Llevan diciéndonos que el virus no entiende de clases ni estatus social prácticamente desde el inicio de la pandemia y ahora de repente parece que el virus ha evolucionado y va a ser bueno y no va a infectar a nuestros hijos, ¿o que me he perdido?

Da ejemplo y no tanta palabrería barata

Señores políticos, me dirijo directamente a ustedes, ¿van a llevar a sus hijos a centros públicos? lo dudo, y de hacerlo, evidentemente no van a jugar limpio, esos centros estarán sometidos a estrictas medidas de seguridad que el resto de niños del país no van a tener.

Así que les pido una única cosa, cuando un niño enferme en la escuela, vayan a verlo, explíquenle mirándole a los ojos que su sacrificio merecía la pena, explíquenle que si la enfermedad le deja secuelas habrá merecido la pena, explíquenle que si ha contagiado a su papá, a su mamá, o cualquier otro familiar y éste sufre graves secuelas o lamentablemente llega a fallecer, explíquenle entonces que ha merecido la pena, pero háganlo ustedes, no le digan a las familias que deben hacerlo ellos.

No me vengan con sus mentiras y argumentos vacíos de toda lógica humana agarrándose a la falta de liquidez, que no hay personal y sandeces varias, que no cuela. Tenemos millones de personas en paro, más de las que harían falta para acompañar a esos niños cuyas familias no pueden dejar a sus hijos en casa solo para que den clases por vía telemática.

También pueden poner a disposición de las familias las herramientas necesarias para que las familias que así lo decidamos podamos tener a los niños en casa dando sus respectivas clases y aquellos niños que sí asistan a clase de forma presencial, lo hagan en condiciones más favorables, más seguras, en clases semi vacías y con riesgos mucho menores.

Vuelta al cole 2ª parte

La vuelta al cole en Septiembre de 2020 se me antoja complicada.

Este tema merece una especial atención, la comunidad educativa mueve ficha;

Advierte a la Junta de Andalucía que no está preparada para la vuelta al cole en Septiembre.

Centros y AMPAs vs Junta de Andalucía

A estas alturas de la pandemia resulta que han tenido que unirse tanto dirección de centros educativos como ampas para hacerle saber a la Junta de Andalucía que ni el profesorado ni los padres estamos de acuerdo en asumir responsabilidades sobre un tema tan delicado como la sanidad.

En esto estoy totalmente de acuerdo, pero ¿porqué los padres hemos tenido que asumir las funciones del profesorado en el último trimestre del curso 2019/2020?

Porque señores profesores, si debemos remar todos en el mismo sentido, hay que hacerlo en las duras y en las maduras.

Pero pedir apoyo a las familias para hacer fuerza común y no haberlas apoyado hace unos meses, no me parece justo.

Tal vez haya habido centros que han sido capaces de organizar el último trimestre in extremis, hayan dotado a sus alumnos del material necesario para la realización de las clases vía telemática, tal vez, no todos los niños en la provincia de Sevilla hayan vivido su último trimestre escolar como mi hijo y sus compañeros, que sólo recibían tareas y más tareas, sin una sola explicación por parte del profesor que correspondiera según la materia, sin disponer de medios para acceder a las propias tareas, en muchos casos, sin conocimientos informáticos suficientes y sin que lo aprendido en informática tenga valor alguno a pesar de haberse visto obligados a ello.

A los padres nos ha tocado asumir la delicada tarea de ejercer de profesores, algo para lo que no estamos ni preparados ni cualificados en muchísimos casos, del mismo modo que el profesorado no lo está para asumir responsabilidades sanitarias para garantizar la asistencia a clase dentro de un marco seguro porque no es su cometido, porque como todo, hay que decir las cosas claras, el profesorado no quiere asumir la responsabilidad sencillamente porque no les pagan por ello, porque si no, ¿a caso no pueden llevar a cabo las tareas encomendadas?

No olvidemos que las responsabilidades que se están pidiendo son entre otras:

  • Garantizar la limpieza/desinfección del centro educativo
  • Garantizar las medidas de seguridad sanitaria entre el alumnado como son el distanciamiento social, el uso de mascarilla y el lavado de manos

Hasta ahí, creo que ha sido mucho más difícil para las familias asumir el papel de profesor que el de los profesores ahora el de asumir responsabilidad sanitaria, pero tal vez, y digo tal vez, sea discutible.

No seamos hipócritas y llamemos a las cosas por su nombre;

Oiga Sr. Presidente (de la Junta de Andalucía), no me pagan por hacer de filtro anti Covid, no está en mi preparación profesional ni he recibido un cursillo al respecto, y si no estoy debidamente formado y tampoco voy a percibir retribución económica alguna, sencillamente no asumo esta responsabilidad. Haremos todo lo posible para que este mensaje llegue a las familias y el temor a que sus hijos se contagien haga que no los lleven a los colegios, teniendo que iniciar el curso vía telemática igual que terminó.

Y mientras tanto, no está demás solicitar el apoyo logístico que corresponda, tanto en personal (cualificado y preparado) como en material de limpieza y desinfección.

Sin garantías no necesito acuerdos

Como padre, y desde que se anunciase el fin de las clases presenciales debido a la Covid-19, supe que mi hijo no asistiría de nuevo al colegio si desde el centro educativo no se me garantizaba seguridad sanitaria.

Ya comentaba yo entonces con mi entorno más cercano que como padre no sólo tengo el deber de velar por su seguridad, tengo la obligación y el derecho a hacerlo.

Me parece excelente que la comunidad educativa una fuerzas para pedir lo que es lógico, pero veo complicado llegar a acuerdos, por ello creo firmemente que cada padre/madre debe a su vez actuar de forma individual según sus circunstancias.

En mi caso ofreceré al colegio de mi hijo dos posibilidades, por supuesto, ambas por escrito:

  • Documento sellado indicando que se garantiza la seguridad de mi hijo
  • Documento sellado donde quede constancia que el centro educativo no puede garantizar la seguridad de mi hijo

Se da la circunstancia que hemos estado tomando medidas para evitar el virus desde que iniciara la pandemia.

Mi hijo ha pasado casi una decena de veces por un quirófano y se la juega más que otra persona cada vez que lo intuban.

No lo voy a poner en riesgo sólo porque la administración quiera dar la imagen de que los colegios andaluces son seguros.

Si lo son, que me lo den por escrito.

Hay que ser consecuentes con lo que se asume:

  • Si nuestros hijos enferman, muchos tendrán secuelas de por vida
  • Se juegan la vida
  • Podrán contagiar a sus seres queridos incluso sin saberlo, en algunos casos con consecuencias fatales

¿Realmente queremos exponer a nuestros hijos a la Covid-19 en la vuelta al cole?

Yo NO

Vuelta al cole en tiempos de COVID

Si cuando en Marzo se decidió que dadas las circunstancias sanitarias lo mejor era cerrar los colegios, algunos ilusos como yo pensábamos que con todo el potencial de las administraciones públicas la organización sería acorde a las circunstancias…

Pero quedó en eso, en una especie de ilusión porque para cómo se hicieron las cosas, la verdad, al menos en mi caso (bueno, el de mi hijo) mejor hubiese sido adelantarles las vacaciones que hacerles perder el tiempo tanto a los propios alumnos como a las familias.

Vayamos al lío

Cuando en España comienza a tomarse en serio la propagación del virus, de la Covid-19, cuando se empieza a temer por el contagio en colegios y la expansión del virus se volviese un grave problema por la velocidad que ésto podía coger, entonces se decide cerrar los colegios pero no suspender las clases, en mi opinión a día de hoy un grave error.

Comunicación del cierre del colegio un Viernes 12 de Marzo de 2020 siendo éste el último día oficial de colegio de forma presencial, pasando a ser el 15 de Marzo el primer día de las dichosas clases por vía telemática.

En principio se utiliza una App cuyo diseño no estaba pensado para una situación así, por lo que el sistema empieza a presentar fallos de acceso, caídas del sistema, y un sin fin de problemas derivados de la alta demanda de recursos que hacíamos las familias casi al mismo tiempo.

Y WhatsApp echando humo

Los mensajes en el grupo de WhatsApp del cole no dejan de llegar, todos preguntando si alguien había podido acceder al sistema y ver si había deberes para los peques o cualquier información del colegio, las respuestas iban casi siempre en la misma línea, una gran número de personas daban por perdido el tiempo y dejaban de intentarlo, otros lograban con algo más de paciencia y suerte acceder y ver qué había colgado o el profesor o el director del cole.

Varias semanas después a alguien se le enciende la bombilla y deciden hacer uso de Google Classroom, una herramienta gratuita para la comunidad educativa y que lleva funcionando desde 2014, pero se ve que aquí esto de la tecnología como si no fuese con nosotros, que rabia me da esto…

Pudiendo dar clases por vía telemática, sólo se envían deberes

Una vez comienzan a dar uso a Google Classroom casi un mes después del cierre físico del colegio, comienzan a llegar notificaciones de las distintas materias, los profesores estaban creando sus apartados, parecía que todo se iba a reordenar, pero no.

En todo lo que quedaba de curso sólo se realizarían dos Video llamadas del tutor con sus alumnos, pudiendo haber realizado las clases a través de este medio en su totalidad de jornada, explicando a los alumnos las materias según el propio calendario escolar, pero no, sólo se subían tareas y más tareas, y enlaces a vídeos de Youtube para tomarlos como ejemplo o realizar determinadas tareas, como las de gimnasia, que había que grabar a los niños haciendo los ejercicios para poder evaluar al alumno, de paso, hacer que el canal de YouTube de turno aumentara su monetización, por la cara!

Papá, no sé que tengo que hacer, ¿me ayudas?

Por supuesto esto nos ha pillado a todos fuera de juego, pero lo que no puede ser es que desde una administración se exija a las familias que, por otro lado no han recibido los materiales que permitiesen a todo el alumnado acceder a las clases por vía telemática, tener la responsabilidad de ejercer de padre/madre, teletrabajador, ama/amo de casa, y profesor, no, todo no puede ser.

Siempre he defendido que los padres tenemos la obligación de ser padres, de educar a nuestros hijos, y los profesores la labor de enseñarlos y prepararlos para el mundo como es lógico, a nivel educativo, pero resulta que un estado de pandemia lo ha puesto todo patas arriba, tal vez ahora 1+1 sean 3 y ni me he enterado.

De repente veo que mi hijo, como el resto de compañeros de clase, se encuentra en casa en horario escolar, pero ¿y los materiales?, van a dar clases vía telemática y no nos han facilitado nada!

En casa hay una tablet que uso para trabajar en caso de emergencia, que me quede sin batería en el portátil, o cualquier razón que me obligue a usarla y sacudirle el polvo acumulado.

Menos mal, porque si no mi hijo tendría que ver los deberes en la pantalla de un móvil, algo ilógico, pues soy autónomo y estoy continuamente recibiendo llamadas, mensajes, emails y un largo etc en mi teléfono, ¿así cómo va a realizar correctamente las tareas?

Una tablet para trabajar, acondicionada para estudiar

Lo más lógico sería haber dotado a los alumnos de material que permitiera llevar a cabo sus clases vía telemática con total y absoluta normalidad, pero no.

Han dejado en manos de las familias solucionar esto, no me parece coherente, pero de esto no se ha hablado en la prensa, daba mala imagen, pero señores, es la realidad.

Tocaba ajustar la tablet con datos de trabajo, con aplicaciones de trabajo, emails de trabajo, para que pudiese usarla un niño de 8 años y no hiciera algo indebido sin ni siquiera ser consciente de ello.

Los deberes se los debía enviar a su profesor claro, no a un cliente mío, ya lo que faltaba.

¿Para que dar clase si con mandar deberes sobra?

Con una buena organización y gracias a herramientas como Google Classroom, el profesorado hubiera podido dar sus clases vía telemáticca sin mayor inconveniente, pero en lo que restaba de curso, sólo se iban a realizar dos video llamadas para ver y comentar cómo estaban pasando el confinamiento los alumnos.

A mi parecer, se hubiesen podido llevar a cabo las clases con absoluta normalidad en el horario habitual, y con los descansos pertinentes, pero claro, para esto había que haber hecho las cosas bien desde un principio.

Conste que no es algo que piense al uso, es posible y de hecho hay imágenes en TV que lo han mostrado así, se trata de una correcta organización y empleo adecuado de los recursos tecnológicos.

Lo que no considero correcto es avanzar en las tareas del curso sin dar explicación alguna a los alumnos, tanto es así que tuve que explicar a mi hijo los polígonos porque nadie le explicó que narices eran, sin embargo sí tuvo que hacer tareas al respecto, ¿perdona?

Resulta que me toca a mi hacer de profesor a tiempo parcial pero no percibo ¿ni un sólo céntimo por ello?, ¿no se encargaban los profesores de enseñar y los padres de educar?, debo haberme perdido algo en el camino.

Que hay que arrimar el hombro, ¡faltaría más!, pero arrimar el hombro no es ejercer una profesión para la que uno no está cualificado y que el que sí lo está se limite a mandar tarea tras tarea y luego poner nota, así no arrimamos el hombro, así la seguimos cagando.

Conste que no es una crítica al profesor de mi hijo, estoy muy contento con él y su trato, es con la ejecución de la continuidad del curso en casa y su falta de planificación con lo que estoy disgustado.

¿A caso no se ha podido hacer mejor? Porque hombre, tiempo ha habido, pero bueno, se ve que no era suficiente. A ver ahora después de todo un verano enrarecido que nos encontramos para la “Vuelta al Cole”, porque si algo tengo claro es una cosa, o me garantizan por escrito 0 posibilidad de contagio o me dan por escrito que no me pueden garantizar 0 contagio, pero no pienso poner en riesgo ni la salud, ni la vida de mi hijo ni la de su familia sólo por aparentar una normalidad que no es cierta.

De momento sólo veo que la comunidad educativa empieza a ponerse seria con esto de las garantías para nuestros hijos, menos mal, porque es algo que pienso desde el inicio de las clases en casa y tenía claro cuál sería mi decisión como padre, entre otras, velar por la salud de mi hijo al precio que sea, él está por encima de todo, eso lo tengo claro.

Mascarillas de la Junta de Andalucía

¿Lo estamos haciendo bien?

Esta pregunta la he oído en boca de algún que otro periodista y las respuestas, para todos los gustos, también las he oído de boca de algún científico y/o experto en enfermedades contagiosas pero, aquí el que escribe ni es periodista, ni científico, me baso en mis vivencias y experiencias personales para dejar por escrito una opinión, a veces acertada y otras como es lógico equivocada, para ello escribo, para compartirlo y recibir la opinión de otras personas que aporten su experiencia con sus comentarios tanto a mi como al resto de visitantes del blog.

Unos dicen que lo hacemos bien

Y hacen algo que a mi personalmente no me gusta incluir en mi forma de plantear casi cualquier cuestión, lo hacen generalizando, en mi opinión un grave error, más si cabe si quien lo comete forma parte de un colectivo cuyas informaciones se deben basar en datos concretos y minuciosamente calculados y estudiados, por lo que no entiendo que cuando se trata de cuestiones de la gravedad de una pandemia como la causada por la Covid-19, en vez de aportar datos, generalicen en sus argumentos.

¿Que la mayoría de las personas estamos cumpliendo haciendo uso diario de la mascarilla?, posiblemente, porque miras a tu alrededor y es lo que ves, a una persona tras otra con la mascarilla puesta pero, ¿cuántos días lleva usando la misma mascarilla?

No tenemos la certeza de que la persona con la que nos cruzamos sea realmente sensata y haga un uso apropiado de la mascarilla.

Posiblemente estemos ante alguien que lleve usando la misma mascarilla días o incluso semanas, sin saber además que hace con ella cuando se encuentra por ejemplo, en su coche o al llegar a casa, ¿se toma en serio asegurarse que la mascarilla esté en condiciones higiénicas?

En mi opinión un gran número de personas usa una mascarilla muy por encima de las recomendaciones del fabricante, es más, diría que una gran mayoría de personas ni si quiera se han fijado en ellas, como tampoco sabrán la fecha de caducidad de las mascarillas que están usando.

Esto nos deja en la misma situación que ya nos advertían desde la OMS con el tema de los guantes, no los recomendaban porque generaban una falsa sensación de seguridad que podía tener consecuencias fatales en cuanto a la propagación del propio virus.

Si no nos centramos, acabaremos peor de lo que empezamos

Creo que nuestra forma de vivir y entender el entorno no juega en nuestro favor, nos han adiestrado bien, ahora el indivíduo es sólo eso, un individuo, y no piensa de forma colectiva, lo que para determinados sectores es el mejor de los resultados, porque así se garantizan menos problemas, no es lo mismo que se queje uno a que se quejen millones.

Sobre esto, te recomiendo un documental; La doctrina del Shock

Estamos acostumbrados por defecto a mirar por los demás sólo cuando son personas de nuestro entorno más cercano, si no lo son, es como si nada.

Vemos que se produce una agresión, sacamos el móvil, grabamos, y o lo subimos a las redes o lo aportamos a la Policía como prueba, pero no intercedemos en la agresión, ¿el porqué? No lo sé.

Aunque supongo que los psicólogos dirán que esto es normal, que el ser humano actúa de formas muy dispares y todas son siempre comprensibles según la persona y las circunstancias, algo que no comparto en absoluto, porque entonces todo sería normal…, y creo firmemente que no, que hay comportamientos que se pueden corregir si la educación es la apropiada, y si esto es así, entonces no se trata que el ser humano se comporte de una u otra forma según le vengan las circunstancias, mucho de ese comportamiento está relacionado con la educación y las experiencias que tenemos en nuestros primeros años de vida.

Como dije al principio, no me gusta generalizar, y aunque el ejemplo que puse te sonará de un caso reciente de agresión a una mujer, también he de decir, que tengo visto comportamientos donde he podido ver con mis propios ojos la calidad humana cuando se trata de ayudar a otros.

Si nos paramos un momento a pensar en lo que está pasando y nos centramos en la situación, nos daremos cuenta de la gravedad de la misma, donde a día de hoy y sólo en nuestro país hay más de 266 mil casos confirmados y más de 28.400 fallecidos.

La mayoría han fallecido lejos de sus seres queridos en una UCI, otros muchos sólos en sus casas, permaneciendo así varios días hasta ser encontrados.

El 14 de Abril de 2020 teníamos en España 4.500 casos confirmados, el 20 de Julio de 2020 4.581…

No es un juego ni una broma pesada. Debemos centrarnos y pensar bien qué queremos hacer, porque nuestro comportamiento individualista ahora no vale, es nuestra actitud frente al problema como un colectivo la que nos ayudará a erradicar la pandemia.

Si no vemos más allá de nuestro ego, seguiremos a años luz de avanzar como civilización.

Entiendo que el ser humano es como es y pedir que toda la humanidad tenga un comportamiento con la empatía por bandera nos queda a años luz.

Entiendo que son nuestros políticos de primer nivel los primeros que deben dar ejemplo, pero ellos mismos se excusan en que la política es eso, es debatir ideas, no pensar como los demás y defenderlo aunque no se tenga razón o las consecuencias afecten a miles o millones de personas, mientras sirvan a otras que piensen como ellos.

Entiendo que mientra los gobiernos no aporten, apartan, por ejemplo para erradicar el hambre en el mundo, lo que hacen es demostrar a la sociedad civil que los poderes económicos están muy por encima de la capacidad humana de empatizar.

Mientras los de arriba no cambien, nada lo hará

Ahora sí, veamos eso de las mascarillas de la Junta de Andalucía

Yo vivo en Sevilla, por tanto en estos momentos dependo de la Junta de Andalucía en cuanto a las normativas que vayan surgiendo y las medidas de prevención que hay que ir tomando.

Resulta vejatorio que el organismo público del que dependemos millones de andaluces, ese que defiende a sus mayores de cara a la galería haya prescrito a través del SAS y la tarjeta sanitaria tres mascarillas para 90 días para mayores de 65 años.

Nuestros mayores reciben por parte de la Junta de Andalucía sólo tres mascarillas para usarlas durante 90 días, y hay que recordar que son mascarillas tipo quirúrgica, es decir, no protegen a quien la lleva y además su efectividad está limitada a 8h.

3 mascarillas quirúrgicas para 90 días

Hagamos un pequeño y sencillo ejercicio de cálculo, ese en el que el Presidente de la Junta de Andalucía ni ha reparado;

Si una persona de 65 años o más sale a la calle todos los días a caminar una media de, no sé, pongamos 1h, en 24 días la mascarilla que la Junta de Andalucía le ha “regalado” ya no es efectiva, por lo que debería tirarla.

Para poder dar uso a las mascarillas ofrecidas por la Junta de Andalucía a nuestros mayores durante los 90 días, no podrán usarse más allá de 0,24h al día, o lo que es lo mismo, 15,99 minutos al día durante 90 días (apenas dieciséis minutos).

Ese el el tiempo máximo de uso de las mascarillas ofrecidas por la Junta de Andalucía a mayores de 65 años, ese es el tiempo que tienen para salir a dar su paseo, tirar la basura, salir a comprar, pasear al perro, ir al médico…

¿De verdad pretende la Junta de Andalucía darse golpes de pecho por esto? ¿Cuánto han costado las mascarillas que llevan esos mismos políticos representantes de los andaluces? ¿Cuántas mascarillas quiorúrjicas se podrían haber ofrecido a nuestros mayores si no hubiesen gastado dinero público para encargar sus propias mascarillas?

Teta y sopa no caben en la boca

O eso dicen, porque si en este país nos caracterizamos por algo, que lo hacemos por muchas cosas, es por nuestro refranero, con un nivel de acierto tan elevado que roza lo extraordinario y mágico.

Y este caso es un claro ejemplo de aplicación al refrán que encabeza esta entrada.

Negocios queriendo abrir para no ahogarse

Cuando cruzábamos el mar incierto del confinamiento, que para muchas personas más que un mar era un auténtico océano, a medio camino, en vez de ver luz, muchos veían más sombras e incertidumbres que otra cosa.

El Gobierno prometiendo cosas que no iba a cumplir, unas porque no tendría la capacidad y otra porque sencillamente las administraciones no tratarían a los afectados como personas, aunque en contadas excepciones doy por fe que sí, pero no en la mayoría, el problema del ciudadano es eso, su problema, no el de la administración.

Mientras llegaban los denominados Paquetes de Medidas para combatir los efectos económicos de la pandemia, los propietarios de negocios ansiaban su reapertura, pues se ha demostrado que colchón económico pocos han tenido, por la razón que sea, por lo que se han visto en serios aprietos.

Llegábamos a un punto en el que o se permitía la reapertura de negocios o parecía que el país se iría a la quiebra, algo que personalmente dudo mucho hubiese llegado a ocurrir, pues no puede estar por encima de la vida de las personas la capacidad económica de un país.

El estado cede, los empresarios ganan y las personas, enferman y mueren

Finalmente el Estado termina por ceder ante la presión de los empresarios, por supuesto de los grandes empresarios, aquellos que tienen poder sobre el Gobierno, porque lo tienen, aunque eso ya nada importa que se sepa, les da absolutamente igual que el populacho sepa determinadas cosas, a fin de cuentas el mundo para ellos sigue girando igual y el viento sigue soplando a su favor.

Ya pueden reabrir los negocios, ¡¡por fin!! Pero, qué raro, la gente no acude en masa como antes a comprar, después de casi 90 días de confinamiento las ventas no se disparan y eso preocupa, echémosles la culpa a las duras medidas de seguridad sanitaria impuestas para que los comercios puedan llevar a cabo su reapertura, que en muchos casos sólo pasaba por;

  • Limitación de aforo
  • Uso obligatorio de mascarilla en el interior
  • Garantizar la distancia social
  • Disponer de geles hidro alcohólicos para clientes
  • Higienizar/Desinfectar las zonas comunes

En mi opinión no era para tanto, hablamos de negocios, no de particulares.

Si querían abrir, ahora parecen querer cerrar

O al menos eso me hace creer el comportamiento que veo en los negocios por los que paso por delante de su escaparate, en centros comerciales a los que he acudido (creyendo que se cumplían las medidas de seguridad sanitaria), y a los bares que acudo.

  • Personal que si no hay clientes delante se quitan la mascarilla
  • Personal que en cocina (me refiero particularmente a bares) trabajan con la mascarilla en el cuello o barbilla; en caso de estar infectados y no saberlo, ¿a cuántos clientes pueden estar poniendo en riesgo?
  • Comercios que atienden a clientes que acceden directamente sin mascarilla, aún siendo obligatorio su uso

Cuando comento con alguien que actúa tal y como acabo de comentar, las respuestas que me suelen dar cuanto menos es lamentable:

  1. Si no hay clientes, para que me la voy a poner
  2. Hace mucho calor y es insoportable trabajar con la mascarilla todo el tiempo
  3. En mi negocio yo hago las cosas cómo me da la gana a mi

Vale, esto no es el juego del Scattergories, no voy a aceptar la insensatez como remedio efectivo contra la Covid-19.

Para la primera respuesta, común en locales comerciales, decir que ya se ha demostrado que el virus puede permanecer en suspensión en el aire, por lo que si esa persona estuviese contagiada sin saberlo podría terminar infectando a muchas personas que accedan al local, exponiéndose el local a una sanción o incluso el cierre y por supuesto, poniendo en riesgo la salud de todo aquél que acceda al negocio. Si la intención era reabrir para no poner en riesgo la economía se nos ha olvidado que ponemos en riesgo la vida de seres humanos, curiosamente esos que son necesarios para que el comercio pueda seguir facturando y no acabar ahogado y cerrando.

La segunda, que es la que encontrarás en cualquier establecimiento de hostelería, si no tienen claro que deben trabajar con la mascarilla en todo momento, estén cara al cliente o en cocina, si no son conscientes que aquella persona que en la cocina sin mascarilla prepara platos que pueden acabar infectados y por tanto infectar a otros, entonces no hemos aprendido nada durante el confinamiento.

La tercera, bueno, para la tercera sólo te puedo decir que mejor si no la has leído, leas lo que me ocurrió en Jerez de la Frontera hace unos días.

Resulta irrisorio ver como aquellos que se quejaban de que el confinamiento estaba poniendo en riesgo sus negocios sean ahora aquellos que están poniendo en riesgo la salud y la vida de las personas a cambio de hacer caja.

Así no señoras y señores, así no.

¿Qué opinas? Me gustaría leerte, del mismo modo que quiero que sepas que aquí sólo dejo patente mi opinión y parecer, no quiero ofender a nadie ni es la intención.

La sencillez de lo complejo

Empatía, ese sentido clave del ser humano que a veces parece haber desaparecido.

¿Cuántas veces te has dicho a ti mismo (o a ti misma) que el ser humano no deja de sorprenderte?

Pues yo últimamente debo estar batiendo récords porque no paro de preguntármelo, ni sé el número de veces al día que me puedo llegar a hacer esa pregunta, sólo sé que resulta cansina mi cabeza con ese ring ring a cada instante, así que te puedes hacer una ligera idea.

Y es que miras a tu alrededor y a pesar de ser ya obligatorio el uso de mascarilla para prevenir el contagio y la propagación del virus, sigues viendo personas con las que parece que no va el tema.

Aunque también he de decir que es la primera vez que mi cerebro y yo vivimos una pandemia, por lo que como para ti, el algo nuevo, pero no por ello se comporta uno igual, me explico;

El ser humano tiene la capacidad de acostumbrarse a todo, a lo bueno y también a lo malo, y aquí es donde entra en juego mi capacidad de sorpresa, porque es, al menos para mi, sorprendente que a estas alturas desde que se iniciara el confinamiento que la gente ante la sombra de una pandemia siga teniendo un comportamiento absolutamente insano, falto de empatía y con la tranquilidad que podría dar tener la certeza de ser inmune al virus, algo que hasta ahora es imposible.

Dicen que las normas están para incumplirlas, y bueno, yo personalmente no estoy del todo de acuerdo, aunque del mismo modo no puedo decir que sea un ciudadano 100% ejemplar, ¿quién lo es?, seguramente a lo largo del día me salto más de una normativa de seguridad vial por ejemplo; no uso el móvil nunca en el coche, siempre me pongo el cinturón, no circulo sistemáticamente por el carril izquierdo y aún así a veces miro el velocímetro y voy por encima de la velocidad máxima permitida, y hasta a veces si no hay nadie en la carretera me mantengo unos minutos así, y claro, así me han multado (siempre sin perder puntos) alguna que otra vez:

  • Circular a 63Kms/h por una vía cuya velocidad máxima es de 50Kms/h
  • A 110Kms/h por una vía cuya velocidad máxima es de 80Kms/h
  • A 113Kms/h por una vía cuya velocidad máxima es de 100Km/h

Pero que cometamos errores, que infrinjamos normas en algunos casos incluso sin ser conscientes de ello, no implica que estamos ante algo de lo que todo el planeta habla a diario, tenemos Covid-19 a todas horas todos los días, por lo que ya deberíamos haber tomado nota, consciencia y actuar de una forma más responsable.

Mientras a la gente le preocupe más su bolsillo que su propia vida o la de sus seres queridos, poco o nada podremos hacer para mejorar nuestra sociedad.

Primero yo, luego también

Puedo entender que con una población de más de 7.000 millones de personas tiene que haber de todo, es una cuestión de probabilidades, así que esto me lleva a preguntarme ¿cuántas personas son capaces de dejar salir su sentido de la empatía en este mundo?

Pero resulta que no puede aplicarse esa Ley matemática así como así, hay que reducir el número para tratar de reducir el efecto, y eso es justo a donde nos ha llevado la Covid-19 y los confinamientos mundiales, a círculos con una densidad de población muy reducida, tanto, que en casos como el de España, los círculos durante semanas se han reducido a la unidad familiar.

Sin embargo el comportamiento incívico y falto de empatía ha sido digno de película, y a mi parecer sigue siendo así.

Tanto que cruzarte con alguien por la calle aún siendo obligatorio el uso de mascarilla y recordarle que debe llevarla supone un atentado contra dicha persona.

Te puedes esperar cualquier reacción desmedida, pues el hecho de no llevarla ya indica que no es algo casual, simplemente que no la usa y punto.

Claro que habrá excepciones, pero las menos, y si no, haz tu propio experimento, te sorprenderás con la de piropos nuevos que te van a dedicar, todo un detalle.

Es por ello que la insensatéz de estas personas deberá ser digna de estudio, que a lo mejor ya lo hay y sólo estoy falto de informacíon.

Ellos y ellas se preguntan

¿Quién somos nosotros para decirle a nadie lo que debe hacer?

¿Qué somos nosotros para recordarle a alguien que se está poniendo en peligro por no usar la mascarilla y que además pone en peligro a otras personas?

Tal vez debamos reprimir nuestro sentido de la empatía y de preocuparnos por quienes no se preocupan ni por ellos mismos y esperar a ver que ocurre, pero afortunadamente para la sociedad eso no ocurrirá y siempre habrá quien se preocupe por los demás tanto o mas que por si mismo, y esto último no lo digo por mi, que aunque trato de empatizar, últimamente también trato de mirar con quién…

Y Don Quijote era el loco…

Tenemos fuentes oficiales de información como el sitio web de Naciones Unidas y sitios como maldita.es para comprobar bulos, pero hay quien se empeña en desinformarse aceptando sólo como fuente fiable la de los comentarios que oye en el súper o mientras toma un café en el bar de turno, quien da más importancia a una cadena de WhatsApp que a un sitio web oficial con información de primera mano, y claro, así resulta muy complicado que todos rememos en el mismo sentido como es de esperar en una situación así.

Y resulta que era Don Quijote el loco, quien veía gigantes en vez de molinos de viento…

Bueno, como es de esperar, según mi punto de vista claro, esto seguro que un experto en psicología diría que es tan lícito y normal actuar con sentido de la empatía como con una carencia absoluta del mismo en situaciones como las que estamos viviendo, y claro, así también es complicado avanzar porque cada cuál rema hacia donde le parece, el barco se sigue hundiendo y aún no nos hemos dado cuenta que debemos ponernos de acuerdo.

No ha de otra que aguantar y callar, porque de no hacerlo es muy probable que pases situaciones como la que viví el pasado día 18 de Julio de 2020 o incluso peores. Aunque en mi caso, ya te adelanto que lo de callar no va conmigo.

Agente Cívico En tiempos de Covid-19

Bueno, la verdad es que puestos a generar empleo y teniendo en cuenta la situación sanitaria que tenemos encima, me parece que los denominados Agentes Cívicos deberían estar por toda la geografía española, toda sin excepción, y voy a contar mi experiencia vivida el pasado día 18 de Julio de 2020 mientras desayunaba con mi familia en una de las mejores pastelerías de Jerez de la Frontera.

Profesional del pan 1, Civismo 0

Como comentaba, mientras desayunaba en la terraza de una pastelería en Jerez de la Forntera, excelente por cierto, mi silla me deja casi frente por frente a la entrada de una panadería, en la que tal y como es de esperar, tiene un cartel en la entrada que dice claramente que para entrar es obligatorio el uso de mascarilla, teniendo otro en el mostrador, ni que decir tiene que en estos momentos ya es obligatorio su uso salvo contadas excepciones, que entre otras cosas no se suceden en la historia que te cuento.

Apunte; la gerente/dependienta/propietaria usa mascarilla quirúrjica, es decir, está previniendo no contagiar a los demás pero está expuesta a contagiarse ella, lo que podría poner en peligro a cualquiera de sus clientes si se diese el caso y por cualquier razón tuviese algún descuido en su local.

Mientras espero (esperamos) que el peque termine su desayuno vemos como viene un señor sin usar mascarilla, que como he dicho antes, a fecha de hoy ya es obligatoria, se para a unos dos metros de nuestra mesa y hace cola para entrar en la panadería.

Teníamos intención de comprar el pan en este establecimiento, pero empiezo a dudar si para entrar la usará o no este señor que claramente había decidido saltarse la obligatoriedad de su uso, lamentablemente entra y la mascarilla brilla por su ausencia, es decir, tampoco la usa para entrar a comprar a pesar de los carteles, dudo si quiera que la lkeve encima. Todavía me sorprendo más cuando se dirige a una zona del mostrador para hablar con la persona que lo atiende y tampoco hay mampara ni protección para los alimentos que ahí se encuentran, por supuesto, la panadera no le dice absolutamente nada sobre la obligatoriedad del uso de mascarilla para acceder al local y lo atiende con absoluta normalidad.

Si no me equivoco, esta actitud la pone en una situación delicada, al menos según tengo entendido se está jugando una sanción grave.

Una vez realiza la compra, el cliente sale del local, le digo desde mi silla a la persona que lo ha atendido que si es obligatorio el uso de mascarilla, ¿porqué lo ha atendido si no la llevaba? A esto, el cliente se detiene para escuchar pero no se molesta en decir nada, espera y sigue su camino, como si con él no fuese la cosa.

La mujer de la panadería me dice que es su negocio y que si no tengo otra cosa mejor que hacer, hombre, mi madre es diabética, tiene 68 años y hasta ahora compraba en esta panadería, también es usuaria de mascarillas quirúrjicas, por lo que el riesgo es evidente, ¿no?. No se trata de si tengo algo mejor que hacer o no, si no que hay una normativa sanitaria que acababa de saltarse y poner en riesgo a sus propios clientes, yo no lo entiendo como una buena práctica.

Pasan unos cinco minutos y llega otro cliente, también sin mascarilla y accede al local, sin mascarilla, justo cuando él estaba llegando yo acababa de dejar una reseña en la ficha de la panadería en Google My Business, planteando mi punto de vista, soy Local Guides nivel 7 por hobby, y acababa de hacer una foto de la fachada del local para añadirla a la reseña, en la foto no sale ni se identifica a nadie, pero esta mujer le dice al cliente que llevo toda la mañana controlándola, molestando y haciendo fotos a los clientes que no llevan mascarilla…, estaba calentando motores, ella, por supuesto.

Si hecho leña al fuego…

Este último cliente como es lógico me dice que no le tengo porqué hacer fotos sin su consentimiento, a lo que le respondo que no le he hecho ninguna foto, que la foto es al letrero del local, y ahí queda la cosa, aunque como ella le sigue diciendo que llevo toda la mañana haciendo fotos y molestando él decide llamar a la policía.

No hay problema, ella sale gritando que llevamos (mete a todos los que estamos en la misma mesa,tres adultos y mi hijo de 8 años) toda la mañana dando la lata, por no decir otra cosa, a lo que le digo que si tiene algún problema que llame a la Policía, a fin de cuentas es ella la que está incumpliendo, y yo hasta ese momento sólo le dije lo que pensaba sobre algo que acababa de ver con mis propios ojos, creo que en un estado de derecho puedo opinar, además, no utilicé malos modos, ni falté el respeto a nadie.

Le pregunto que si ha llamado a la policía y responde que si, por lo que en vez de irnos, entro en la cafetería a pedir otro café para esperar a que llegue la autoridad…

Sorpresa!!

Resulta que no había llamado a la policía, había llamado a su padre, que llega insultando, faltando al respeto, y haciendo todos los aspavientos que se le ocurrían tratando claramente de buscar un enfrentamiento o que yo me pusiera violento y diera el primer golpe, claro, con eso ya podrían ponerme una denuncia por agresión.

Como era demasiado descarado no entro al trapo, pero sigue y sigue buscándome, al ver que no reacciono de forma violenta se dirige a mi madre, diciéndole que también (como si lo hubiese hecho conmigo) le daría un puñetazo, a lo que me levanto y agarro una silla, en ese momento tenía claro que si ponía una mano encima a mi madre, yo pasaría la noche en comisaría, pero la suelto sobre la marcha porque veo que sigue siendo una estrategia para sacarnos de nuestras casillas y así tener ellos la sartén por el mango, estoy seguro que si llego a dar el primer golpe no hubiese ido a más, eso sí, yo habría acabado en comisaría fijo, claramente era lo que buscaban.

En estos momentos la madre del peque decide llevárselo de allí, pues como es lógico se ha puesto nervioso al ver el comportamiento de estas personas con su padre y su abuela, que no habían hecho nada malo pero al parecer les querían pegar…

Y llegan refuerzos

Pero no la Policía, llega un hermano de la panadera, que aunque también viene alterado, parece que se controla un poco más que el padre. Al menos puedo tratar de hablar con él aunque la hermana no deja que se produzca diálogo alguno.

A su padre lo han alejado otros clientes de la cafetería para tratar de calmarlo, no tenía sentido esa actitud violenta tan desmedida, mi madre se queda callada y yo trato de hablar con el hermano, pero la panadera vuelve a la carga, gritando y tregiversando los hechos, a lo que le digo dos cosas; que no es necesario gritar y que las afirmaciones que estaba haciendo no eran ciertas, pero su intención era clara, calentar los ánimos y que el padre o el hermano terminasen por sacar lo peor de mi o de ellos mismos, por lo que decido llamar yo a la Policía y hasta que llegue un patrullero nos alejamos del lugar.

Consigo hablar con la policía local

Tras varias llamadas al 092 sin éxito, llamo al 112, que me dicen que acuda a comisaría ya que al no estar allí no ven necesario enviar un patrullero. Conste que soy de los que piensan que el 112 está para hechos de primera necesidad sanitaria, pero no tuve otra opción, el 092 parecía estar demasiado ocupado y no respondía nadie.

Busco el teléfono de la policía local de Jerez y llamo, tras varios minutos a la espera, cuando me atienden les digo lo que ha pasado y automáticamente me dan ellos la dirección para verificar que era para un aviso ya dado, a lo que me dicen que ya se dirige un patrullero al lugar, así que de vuelta a la panadería, me vi en el derecho y obligación de contar lo sucedido.

Uno de los agentes parece cabreado…

Cuando llegamos a la puerta de la panadería vemos a uno de los agentes y le digo que nosotros somos la otra parte de la causa de la llamada, su compañero está en el interior del local y tarda unos minutos en salir.

Sale el segundo agente, con tono de voz imponente, estaba claro que algo pasaba porque su voz denotaba que tenía que hacer valer sus galones, a fin de cuentas para eso es agente de Policía, digo yo, aunque reconozco que las formas a mi parecer no eran las apropiadas, pues a fin de cuentas nadie había agredido a nadie ni había trascendido a mayores el suceso anterior, pero bueno, estaba a unos segundos de entender la actitud del agente.

Una vez me pregunta por lo sucedido, empiezo a contar todo lo que acabas de leer, incluso le comento que sí hice una foto pero a la fachada, que la tenía en el móvil y que si quería se la podía mostrar, en esto ocurren dos cosas;

  • El agente me dice que la foto no le interesa
  • El padre de la panadera vuelve a intervenir y el agente que estaba antes en el interior le dice que se meta dentro, pero este señor dice que no, que se queda callado, el agente entonces le dice que no lo quiere volver a oír, que ya había tenido bastante con su hija… (lo que explicaba el cabreo del agente)

Comentado los hechos desde mi punto de vista nos preguntan si vamos a denunciar, mi madre de inmediato dice que si, pero trato de hacerle ver que eso sólo nos costaría tiempo y dinero, ya que a fin de cuentas no había habido agresión, por lo que la convenzo y así se lo hago saber a los agentes.

Bueno, se me olvidaba un pequeño detalle, el agente que me pregunta me dice que sólo ellos son quienes dicen qué hay que hacer y ponen las sanciones si son pertinentes, esto por haberle dicho yo a la panadera que no veía bien lo que acababa de ver, por lo que le digo al agente que sólo le dije lo que ví, que no lo veía bien y era mi opinión, ella había sido la que tuvo un comportamiento desproporcionado porque así lo quiso.

Si miramos para otro lado, entonces no hemos aprendido nada

Para terminar diré algo, nunca he sido una persona que mirase a otro lado, si algo no está bien, lo digo.

Si en esta ocasión le dije a una panadera que lo que estaba haciendo no me parecía bien, desde luego no era para que provocase lo que provocó, pudo haber pasado olímpicamente de mi y listo, pero quiso que la cosa se desmadrase y casi lo logra, el temple de mi madre y mío logró que la sangre no llegase al río.

Vamos a ver, mi madre tiene como ya dije antes, tiene 68 años y es diabética, yo tuve Asma y a ambos nos pone la Covid-19 en grupos de riesgo, mi hijo tiene 8 años y medio y padece una enfermedad genética rara por la que ha tenido que pasar 9 veces por un quirófano y aún no ha terminado, no sé que le puede causar la Covid-19 si se contagia.

Desde luego si veo que un profesional de un negocio actúa de forma incorrecta, seguiré diciéndolo, porque juega con la salud y la vida de otras personas, lo que ya no sé si como en este caso, lo hace aún a sabiendas del riesgo o es porque llegan a ser tan inconscientes que no ven el peligro por mucho que se lo expliquen.

Me gustaría saber tu opinión, cómo habrías actuado tú en la misma situación y en mi lugar.

Y por último, decir, que creo que la figura del Agente Cívico además de generar empleo evitaría situaciones como estas y/o peores, ya que llegarán a más negocios de los que evidentemente llegan los agentes de la Ley, que como es de esperar, están a otros menesteres, lo que no sé si en estos tiempos puedan o no ser más importantes, desconozco la cantidad de llamadas y tipo de actuaciones que tienen que llevar a cabo día tras día, además de tener autoridad para recordarle a la gente que deben usar la mascarilla aunque no les guste.

Casi se me olvida

Tengo dos recomendaciones;

Certificados de Seguridad Sanitaria

Seguramente habrás observado que en estos últimos tiempos han empezado a proliferar este tipo de certificados como churros un Domingo, pero, ¿son efectivos?, ¿realmente podemos sentirnos seguros en un lugar sólo por el hecho de tener una pegatina que certifica que se toman medidas para evitar la propagación de la COVID-19?

Bueno, para empezar diré que creo que la respuesta evidente debería ser que si, que son efectivos y allí donde veamos un certificado que garantiza que la empresa/establecimiento cumple con estrictas medidas de seguridad es un sitio seguro, pero lamentablemente, hay empresas que sólo cumplen sobre el papel para la obtención del dichoso certificado.

Como mi opinión puede ser subjetiva y una imagen vale más que mil palabras, lo que voy a hacer es contar lo que me ha ocurrido en uno de los mayores centros comerciales de Andalucía, Lagoh Sevilla, un centro comercial que dispone de un certificado de seguridad sanitaria emitido por SGS Global y que ostenta desde el pasado mes de Junio de 2020, donde ya era obligatorio el uso de mascarillas dentro de lugares cerrados, como el propio centro comercial y por supuesto, las tiendas que en él se encuentran.

Centro Comercial Seguro

O eso dice un Post en su cuenta de Instagram publicado el pasado 2 de Julio de 2020, donde a pié de imagen dice;

¡Atención Spoiler!: ¿Que en Lagoh encontrarás todo lo que necesitas para pasar un día de 10? ¡Pues claro! Porque experiencia + seguridad = a un día perfecto.

Sin embargo, han sido varios días que he ido y me he encontrado entre otras, estas situaciones:

  • Los restaurantes en las terrazas con una distancia entre sillas de distintas mesas a menos de un metro
  • Personal de tiendas colocando escaparates y preparando para subir las persianas sin usar mascarillas, hablando entre ellos y sin distancia de seguridad (el virus ya se ha demostrado que puede quedar suspendido en el aire según los últimos informes de la OMS)
  • Personal de tiendas que acuden al local donde han de desarrollar su jornada laboral pero van sin mascarilla
  • Personal de limpieza que tampoco lleva mascarilla
  • Repartidores que entregan la mercancía sin usar mascarilla
  • Personal de los stands centrales sin usar mascarilla

¿Así cómo puede ostentar un certificado de seguridad sanitaria?, así sólo se me ocurre que estos certificados o se entregan a golpe de talonario o tienen serios problemas de seguridad, porque no es lógico que se permita lo que acabo de contar.

Ojos que no ven…

Antes de escribir esta entrada a modo de pataleta e indignación, conste que escribí un comentario justo en el Post que antes mencionaba, ¿sabes que ocurrió? Lagoh no sólo no me respondió, sino que me restringió el comentario, claro, así yo no me daría cuenta y nadie vería mi advertencia de que las cosas no se estaban haciendo bien y que tengo en mi poder una veintena de imágenes que lo demuestran.

Así que me ha tocado hacer lo que ellos me han dejado claro que era mi única opción, hacer pública la experiencia, así que a tapar el rostro de las personas que se ve claramente cómo están en el centro comercial sin mascarilla, a contar mi experiencia y mencionarles en redes sociales para que actúen en consecuencia.

Hecho lo anterior, en menos de una hora quitan mi restricción, dejan público mi comentario y su respuesta, donde me invitan a advertirlo en el punto de información para que tomen las medidas oportunas… A ver Lagoh, que os lo dejé por escrito en ese punto de información hace más de una semana, que os lo advertí en un comentario que me habéis restringido con la clara intención de que no se supiera, y que sólo os estaba pidiendo que hiciéseis las cosas bien, nada más, y hasta que no he hecho pública la historía no os ha importado lo más mínimo, si no, ¿para qué restringirme en Instagram?

En las imágenes:

  • Camarera que me sirve un café sin mascarilla (el compañero no se ve pero tampoco la llevaba)
  • Repartidor de DHL sin mascarilla
  • De tres empleadas de una tienda de ropa, dos sin mascarilla, ninguna respetando la distancia social (dudo que sean convivientes)
  • Vigilantes de seguridad dejando pasar a dos empleadas sin usar mascarilla
  • Limpiando cristalera sin usar mascarilla
  • Dos empleadas de limpieza sin usar mascarilla

LA IMPORTANCIA DE UNA MIRADA

Quién nos iba a decir hace apenas un par de meses que íbamos a acabar confinados en nuestras casas, quién nos iba a decir que esa imagen de países asiáticos donde veíamos a los ciudadanos con mascarillas por las calles se iba a convertir en nuestra propia realidad, ¿quién nos lo iba a decir?

Si me dicen que en 2020 iba a acabar confinado en casa, sin poder ver a mi familia y amigos, como poco me hubiese dado un ataque de risa, y vaya risa eh!…

Miguel Ángel

¿En qué te fijabas en una persona en primer lugar antes de la pademia?

Yo siempre me he fijado en las miradas, por encima de cualquier otro rasgo físico, es más, nunca me importó el género si la persona tenía una de esas miradas que hablan solas.

Hay colores de ojos preciosos, pero si no dicen nada, si no transmiten nada, no me llaman la atención, por bonitos que puedan resultar en su tonalidad, no sé, tal vez sea una especie de obsesión, pero me pasa desde que recuerdo tener uso de razón, vamos toda la vida recordable 😉

Pues ahora más que nunca me alegro de esto, porque si fuese de esas personas a las que lo que les dice mucho de otra persona no sé, el conjunto de la cara, la forma de los labios, cómo es la nariz…, ahora complicado, porque estoy seguro que de igual forma que de mutus propio estamos haciendo uso de las mascarillas, éstas terminarán por ser obligatorias cuando salgamos a la calle, así que, ¿cómo va a afectar ésto a la forma en que ciertas personas nos resultan más atractivas?, a veces podemos acercarnos para hacer una pregunta o pedir ayuda a una u otra persona en la calle por su aspecto, pero, ¿ahora cómo vamos a enseñar a nuestro cerebro a gestionar esto con la falta de datos respecto a la apariencia de otro igual?

Ahora mucho me temo que aquello que venía haciendo desde bien pequeño me va a sevir y mucho para empatizar con otras personas, o al menos eso espero, que tantos años fijándome en esas miradas que parecen hablar me hayan servido de algo, porque no quiero empatizar con esa gente con la que no lo haría de tener toda la cara descubierta… (entiéndase la broma, nadie se merece ningún desprecio por su físico, conste)

Para ti, ¿qué rasgos son los que te transmiten más tranquilidad, seguridad o te pueden hacer empatizar más rápido con alguien? Para mi la mirada, sin duda alguna.