Agente Cívico En tiempos de Covid-19

Bueno, la verdad es que puestos a generar empleo y teniendo en cuenta la situación sanitaria que tenemos encima, me parece que los denominados Agentes Cívicos deberían estar por toda la geografía española, toda sin excepción, y voy a contar mi experiencia vivida el pasado día 18 de Julio de 2020 mientras desayunaba con mi familia en una de las mejores pastelerías de Jerez de la Frontera.

Profesional del pan 1, Civismo 0

Como comentaba, mientras desayunaba en la terraza de una pastelería en Jerez de la Forntera, excelente por cierto, mi silla me deja casi frente por frente a la entrada de una panadería, en la que tal y como es de esperar, tiene un cartel en la entrada que dice claramente que para entrar es obligatorio el uso de mascarilla, teniendo otro en el mostrador, ni que decir tiene que en estos momentos ya es obligatorio su uso salvo contadas excepciones, que entre otras cosas no se suceden en la historia que te cuento.

Apunte; la gerente/dependienta/propietaria usa mascarilla quirúrjica, es decir, está previniendo no contagiar a los demás pero está expuesta a contagiarse ella, lo que podría poner en peligro a cualquiera de sus clientes si se diese el caso y por cualquier razón tuviese algún descuido en su local.

Mientras espero (esperamos) que el peque termine su desayuno vemos como viene un señor sin usar mascarilla, que como he dicho antes, a fecha de hoy ya es obligatoria, se para a unos dos metros de nuestra mesa y hace cola para entrar en la panadería.

Teníamos intención de comprar el pan en este establecimiento, pero empiezo a dudar si para entrar la usará o no este señor que claramente había decidido saltarse la obligatoriedad de su uso, lamentablemente entra y la mascarilla brilla por su ausencia, es decir, tampoco la usa para entrar a comprar a pesar de los carteles, dudo si quiera que la lkeve encima. Todavía me sorprendo más cuando se dirige a una zona del mostrador para hablar con la persona que lo atiende y tampoco hay mampara ni protección para los alimentos que ahí se encuentran, por supuesto, la panadera no le dice absolutamente nada sobre la obligatoriedad del uso de mascarilla para acceder al local y lo atiende con absoluta normalidad.

Si no me equivoco, esta actitud la pone en una situación delicada, al menos según tengo entendido se está jugando una sanción grave.

Una vez realiza la compra, el cliente sale del local, le digo desde mi silla a la persona que lo ha atendido que si es obligatorio el uso de mascarilla, ¿porqué lo ha atendido si no la llevaba? A esto, el cliente se detiene para escuchar pero no se molesta en decir nada, espera y sigue su camino, como si con él no fuese la cosa.

La mujer de la panadería me dice que es su negocio y que si no tengo otra cosa mejor que hacer, hombre, mi madre es diabética, tiene 68 años y hasta ahora compraba en esta panadería, también es usuaria de mascarillas quirúrjicas, por lo que el riesgo es evidente, ¿no?. No se trata de si tengo algo mejor que hacer o no, si no que hay una normativa sanitaria que acababa de saltarse y poner en riesgo a sus propios clientes, yo no lo entiendo como una buena práctica.

Pasan unos cinco minutos y llega otro cliente, también sin mascarilla y accede al local, sin mascarilla, justo cuando él estaba llegando yo acababa de dejar una reseña en la ficha de la panadería en Google My Business, planteando mi punto de vista, soy Local Guides nivel 7 por hobby, y acababa de hacer una foto de la fachada del local para añadirla a la reseña, en la foto no sale ni se identifica a nadie, pero esta mujer le dice al cliente que llevo toda la mañana controlándola, molestando y haciendo fotos a los clientes que no llevan mascarilla…, estaba calentando motores, ella, por supuesto.

Si hecho leña al fuego…

Este último cliente como es lógico me dice que no le tengo porqué hacer fotos sin su consentimiento, a lo que le respondo que no le he hecho ninguna foto, que la foto es al letrero del local, y ahí queda la cosa, aunque como ella le sigue diciendo que llevo toda la mañana haciendo fotos y molestando él decide llamar a la policía.

No hay problema, ella sale gritando que llevamos (mete a todos los que estamos en la misma mesa,tres adultos y mi hijo de 8 años) toda la mañana dando la lata, por no decir otra cosa, a lo que le digo que si tiene algún problema que llame a la Policía, a fin de cuentas es ella la que está incumpliendo, y yo hasta ese momento sólo le dije lo que pensaba sobre algo que acababa de ver con mis propios ojos, creo que en un estado de derecho puedo opinar, además, no utilicé malos modos, ni falté el respeto a nadie.

Le pregunto que si ha llamado a la policía y responde que si, por lo que en vez de irnos, entro en la cafetería a pedir otro café para esperar a que llegue la autoridad…

Sorpresa!!

Resulta que no había llamado a la policía, había llamado a su padre, que llega insultando, faltando al respeto, y haciendo todos los aspavientos que se le ocurrían tratando claramente de buscar un enfrentamiento o que yo me pusiera violento y diera el primer golpe, claro, con eso ya podrían ponerme una denuncia por agresión.

Como era demasiado descarado no entro al trapo, pero sigue y sigue buscándome, al ver que no reacciono de forma violenta se dirige a mi madre, diciéndole que también (como si lo hubiese hecho conmigo) le daría un puñetazo, a lo que me levanto y agarro una silla, en ese momento tenía claro que si ponía una mano encima a mi madre, yo pasaría la noche en comisaría, pero la suelto sobre la marcha porque veo que sigue siendo una estrategia para sacarnos de nuestras casillas y así tener ellos la sartén por el mango, estoy seguro que si llego a dar el primer golpe no hubiese ido a más, eso sí, yo habría acabado en comisaría fijo, claramente era lo que buscaban.

En estos momentos la madre del peque decide llevárselo de allí, pues como es lógico se ha puesto nervioso al ver el comportamiento de estas personas con su padre y su abuela, que no habían hecho nada malo pero al parecer les querían pegar…

Y llegan refuerzos

Pero no la Policía, llega un hermano de la panadera, que aunque también viene alterado, parece que se controla un poco más que el padre. Al menos puedo tratar de hablar con él aunque la hermana no deja que se produzca diálogo alguno.

A su padre lo han alejado otros clientes de la cafetería para tratar de calmarlo, no tenía sentido esa actitud violenta tan desmedida, mi madre se queda callada y yo trato de hablar con el hermano, pero la panadera vuelve a la carga, gritando y tregiversando los hechos, a lo que le digo dos cosas; que no es necesario gritar y que las afirmaciones que estaba haciendo no eran ciertas, pero su intención era clara, calentar los ánimos y que el padre o el hermano terminasen por sacar lo peor de mi o de ellos mismos, por lo que decido llamar yo a la Policía y hasta que llegue un patrullero nos alejamos del lugar.

Consigo hablar con la policía local

Tras varias llamadas al 092 sin éxito, llamo al 112, que me dicen que acuda a comisaría ya que al no estar allí no ven necesario enviar un patrullero. Conste que soy de los que piensan que el 112 está para hechos de primera necesidad sanitaria, pero no tuve otra opción, el 092 parecía estar demasiado ocupado y no respondía nadie.

Busco el teléfono de la policía local de Jerez y llamo, tras varios minutos a la espera, cuando me atienden les digo lo que ha pasado y automáticamente me dan ellos la dirección para verificar que era para un aviso ya dado, a lo que me dicen que ya se dirige un patrullero al lugar, así que de vuelta a la panadería, me vi en el derecho y obligación de contar lo sucedido.

Uno de los agentes parece cabreado…

Cuando llegamos a la puerta de la panadería vemos a uno de los agentes y le digo que nosotros somos la otra parte de la causa de la llamada, su compañero está en el interior del local y tarda unos minutos en salir.

Sale el segundo agente, con tono de voz imponente, estaba claro que algo pasaba porque su voz denotaba que tenía que hacer valer sus galones, a fin de cuentas para eso es agente de Policía, digo yo, aunque reconozco que las formas a mi parecer no eran las apropiadas, pues a fin de cuentas nadie había agredido a nadie ni había trascendido a mayores el suceso anterior, pero bueno, estaba a unos segundos de entender la actitud del agente.

Una vez me pregunta por lo sucedido, empiezo a contar todo lo que acabas de leer, incluso le comento que sí hice una foto pero a la fachada, que la tenía en el móvil y que si quería se la podía mostrar, en esto ocurren dos cosas;

  • El agente me dice que la foto no le interesa
  • El padre de la panadera vuelve a intervenir y el agente que estaba antes en el interior le dice que se meta dentro, pero este señor dice que no, que se queda callado, el agente entonces le dice que no lo quiere volver a oír, que ya había tenido bastante con su hija… (lo que explicaba el cabreo del agente)

Comentado los hechos desde mi punto de vista nos preguntan si vamos a denunciar, mi madre de inmediato dice que si, pero trato de hacerle ver que eso sólo nos costaría tiempo y dinero, ya que a fin de cuentas no había habido agresión, por lo que la convenzo y así se lo hago saber a los agentes.

Bueno, se me olvidaba un pequeño detalle, el agente que me pregunta me dice que sólo ellos son quienes dicen qué hay que hacer y ponen las sanciones si son pertinentes, esto por haberle dicho yo a la panadera que no veía bien lo que acababa de ver, por lo que le digo al agente que sólo le dije lo que ví, que no lo veía bien y era mi opinión, ella había sido la que tuvo un comportamiento desproporcionado porque así lo quiso.

Si miramos para otro lado, entonces no hemos aprendido nada

Para terminar diré algo, nunca he sido una persona que mirase a otro lado, si algo no está bien, lo digo.

Si en esta ocasión le dije a una panadera que lo que estaba haciendo no me parecía bien, desde luego no era para que provocase lo que provocó, pudo haber pasado olímpicamente de mi y listo, pero quiso que la cosa se desmadrase y casi lo logra, el temple de mi madre y mío logró que la sangre no llegase al río.

Vamos a ver, mi madre tiene como ya dije antes, tiene 68 años y es diabética, yo tuve Asma y a ambos nos pone la Covid-19 en grupos de riesgo, mi hijo tiene 8 años y medio y padece una enfermedad genética rara por la que ha tenido que pasar 9 veces por un quirófano y aún no ha terminado, no sé que le puede causar la Covid-19 si se contagia.

Desde luego si veo que un profesional de un negocio actúa de forma incorrecta, seguiré diciéndolo, porque juega con la salud y la vida de otras personas, lo que ya no sé si como en este caso, lo hace aún a sabiendas del riesgo o es porque llegan a ser tan inconscientes que no ven el peligro por mucho que se lo expliquen.

Me gustaría saber tu opinión, cómo habrías actuado tú en la misma situación y en mi lugar.

Y por último, decir, que creo que la figura del Agente Cívico además de generar empleo evitaría situaciones como estas y/o peores, ya que llegarán a más negocios de los que evidentemente llegan los agentes de la Ley, que como es de esperar, están a otros menesteres, lo que no sé si en estos tiempos puedan o no ser más importantes, desconozco la cantidad de llamadas y tipo de actuaciones que tienen que llevar a cabo día tras día, además de tener autoridad para recordarle a la gente que deben usar la mascarilla aunque no les guste.

Casi se me olvida

Tengo dos recomendaciones;

Certificados de Seguridad Sanitaria

Seguramente habrás observado que en estos últimos tiempos han empezado a proliferar este tipo de certificados como churros un Domingo, pero, ¿son efectivos?, ¿realmente podemos sentirnos seguros en un lugar sólo por el hecho de tener una pegatina que certifica que se toman medidas para evitar la propagación de la COVID-19?

Bueno, para empezar diré que creo que la respuesta evidente debería ser que si, que son efectivos y allí donde veamos un certificado que garantiza que la empresa/establecimiento cumple con estrictas medidas de seguridad es un sitio seguro, pero lamentablemente, hay empresas que sólo cumplen sobre el papel para la obtención del dichoso certificado.

Como mi opinión puede ser subjetiva y una imagen vale más que mil palabras, lo que voy a hacer es contar lo que me ha ocurrido en uno de los mayores centros comerciales de Andalucía, Lagoh Sevilla, un centro comercial que dispone de un certificado de seguridad sanitaria emitido por SGS Global y que ostenta desde el pasado mes de Junio de 2020, donde ya era obligatorio el uso de mascarillas dentro de lugares cerrados, como el propio centro comercial y por supuesto, las tiendas que en él se encuentran.

Centro Comercial Seguro

O eso dice un Post en su cuenta de Instagram publicado el pasado 2 de Julio de 2020, donde a pié de imagen dice;

¡Atención Spoiler!: ¿Que en Lagoh encontrarás todo lo que necesitas para pasar un día de 10? ¡Pues claro! Porque experiencia + seguridad = a un día perfecto.

Sin embargo, han sido varios días que he ido y me he encontrado entre otras, estas situaciones:

  • Los restaurantes en las terrazas con una distancia entre sillas de distintas mesas a menos de un metro
  • Personal de tiendas colocando escaparates y preparando para subir las persianas sin usar mascarillas, hablando entre ellos y sin distancia de seguridad (el virus ya se ha demostrado que puede quedar suspendido en el aire según los últimos informes de la OMS)
  • Personal de tiendas que acuden al local donde han de desarrollar su jornada laboral pero van sin mascarilla
  • Personal de limpieza que tampoco lleva mascarilla
  • Repartidores que entregan la mercancía sin usar mascarilla
  • Personal de los stands centrales sin usar mascarilla

¿Así cómo puede ostentar un certificado de seguridad sanitaria?, así sólo se me ocurre que estos certificados o se entregan a golpe de talonario o tienen serios problemas de seguridad, porque no es lógico que se permita lo que acabo de contar.

Ojos que no ven…

Antes de escribir esta entrada a modo de pataleta e indignación, conste que escribí un comentario justo en el Post que antes mencionaba, ¿sabes que ocurrió? Lagoh no sólo no me respondió, sino que me restringió el comentario, claro, así yo no me daría cuenta y nadie vería mi advertencia de que las cosas no se estaban haciendo bien y que tengo en mi poder una veintena de imágenes que lo demuestran.

Así que me ha tocado hacer lo que ellos me han dejado claro que era mi única opción, hacer pública la experiencia, así que a tapar el rostro de las personas que se ve claramente cómo están en el centro comercial sin mascarilla, a contar mi experiencia y mencionarles en redes sociales para que actúen en consecuencia.

Hecho lo anterior, en menos de una hora quitan mi restricción, dejan público mi comentario y su respuesta, donde me invitan a advertirlo en el punto de información para que tomen las medidas oportunas… A ver Lagoh, que os lo dejé por escrito en ese punto de información hace más de una semana, que os lo advertí en un comentario que me habéis restringido con la clara intención de que no se supiera, y que sólo os estaba pidiendo que hiciéseis las cosas bien, nada más, y hasta que no he hecho pública la historía no os ha importado lo más mínimo, si no, ¿para qué restringirme en Instagram?

En las imágenes:

  • Camarera que me sirve un café sin mascarilla (el compañero no se ve pero tampoco la llevaba)
  • Repartidor de DHL sin mascarilla
  • De tres empleadas de una tienda de ropa, dos sin mascarilla, ninguna respetando la distancia social (dudo que sean convivientes)
  • Vigilantes de seguridad dejando pasar a dos empleadas sin usar mascarilla
  • Limpiando cristalera sin usar mascarilla
  • Dos empleadas de limpieza sin usar mascarilla

Que debo tener en cuenta para contratar una web

Esta entrada va dirigida a aquellas personas que han decidido invertir en tener su propio sitio web, ya sea a nivel corporativo o para vender sus productos/servicios a traves del mismo.

Lo primero que creo que hay que tener claro es que un sitio web es único y no debe servirnos de mucho para tomar la decisión final, es decir, el portfolio en este sector no debe ser concluyente ya que cada sitio web termina siendo el reflejo que su propietario va plasmando en función de que información incluye o no en el mismo.

No voy a entrar en tecnicismos, pues para ello ya hay miles de webs y blogs que informan de manera muy precisa y técnica, yo hablaré en lenguaje más llano, en el tono en el que mis clientes suelen esperar y casi nunca encuentran en las agencias, algo que no entiendo muy bien, pero eso es otra cuestión.

Creo que se lo que quiero

Esa es la impresión que me llevo cuando contactan conmigo algunos posibles clientes, que saben que quieren un sitio web y cuando trato de saber cosas sobre su negocio, sobre su idea para poder plasmarlo luego en el producto final, sólo quieren saber que otros sitios webs he puesto en marcha para valorar el trabajo. Y esto, es un grave error cuando se trata deWordpress y plantillas que se adaptan al cliente, más si cabe aún cuando el cliente tiene acceso a su web y andará tocando, modificando, añadiendo y quitando contenido a su gusto.

Lo que ofrezco

Antes de nada matizar un pequeño apunte, donde realmente soy útil a mis clientes es en posicionamiento SEO, pero a pesar que es donde realmente tienen que prestar atención para rentabilizar sus webs, desgraciadamente es donde menos recursos destinan.

A todos mis clientes les ofrezco sitios webs que se podrían denominar Buenos, Bonitos y Baratos, pero sobre todo les ofrezco un servicio al que pueden acceder a un precio razonable cuando por mucho menos en cualquier otro lugar pagarían mucho más.

Un sitio web corporativo

Partiremos de un CMS algo popular; WordPress, al ser gratuito de entrada abarata muchísimo el coste que se repercute al cliente al ahorrar muchas horas de programación, desarrollo, tests, etc, etc.

Seguimos con ahorro de costes para el cliente, y una buena fórmula es emplear temas que ya han sido diseñados y programados para funcionar a la perfección con el CMS antes mencionado, seguro que te suena eso de plantillas premium, pues basaremos el sitio web del cliente usando este tipo de temas, nada de usar plantillas gratuitas que luego ya sabemos lo que puede ocurrir. Ojo, que las hay muy buenas, pero no será ese el problema, si no la descontinuación por parte de sus desarrolladores las que nos pueden meter en un aprieto tal vez, en un plazo muy corto de tiempo, y no, no queremos eso para nuestro cliente.

Hasta aquí el cliente se ahorra una importante suma de dinero, que recomiendo invertir en marketing para rentabilizar su nueva web una vez pase a producción, algo que muy pocos terminan haciendo, de nuevo, desgraciadamente.

Alojamiento web

En el precio final siempre incluyo tanto el registro del primer año de un dominio .es o .com y en los casos que el cliente ya disponga de dominio, su traspaso.

Como no podía ser de otra forma, tambien incluyo alojamiento web hasta el 31 de Diciembre del año en curso, pero aquí quiero recalcar algo, y es que mis clientes cuando me pagan la renovación del alojamiento web reciben todo un año de actualizaciones tanto de su CMS como del tema y plugins, así como las actualizaciones del propio servidor y por supuesto las que corresponden a versiones actualizadas de php, esto sólo por renovar el alojamiento web. Esto podría decirse que es el mantenimiento que muchas agencias cobran mensualmente pero luego por alguna extraña razón no realizan, y lo digo así porque a veces me han facilitado acceso a Backends de WordPress y las versiones instaladas de plugins, temas, y el propio WordPress claramente llevaban más de un año sin tocarse, con el consiguiente riesgo de seguridad que ello conlleva, pero claro, si el cliente esto no lo sabe; ojos que no ven…

El uso de las mascarillas

A fecha de hoy aún no es obligatorio su uso, a excepción de si vamos a usar el transporte público o no.

Si bien es cierto que del mismo modo que el confinamiento es la única forma probada de parar la propagación de la COVID-19, el uso de mascarillas, es indiscutible que también disminuye el riesgo de contagio cuando estamos fuera de nuestro hogar.

Ahora bien, ¿usamos correctamente las mascarillas?, ¿usamos el tipo de mascarilla apropiada para nuestra actividad?

Como una imagen vale más que mil palabras, aquí abajo te muestro un cuadro donde puedes ver qué tipo de mascarilla y grado de protección ofrece:

Cuadro de tipos de mascarillas y grados de protección

Como puedes ver, la mascarilla de uso más común es la que aparece en la tabla en primer lugar, sin embargo, si tienes la certeza que estás libre de la COVID-19, no te protegerá del contagio.

Además, este tipo de mascarilla es de un sólo uso, o al menos no se recomienda un uso que exceda las 8h, y seguro que hay por ahí decenas de miles de personas usándolas sin tener esto en cuenta, vamos, que las propiedades que tienen al inicio han dejado de tenerlas hace semanas en muchos casos.

Yo me pregunto, si yo no estoy contagiado y uso una mascarilla para no contagiar…, ¿qué narices hago?, ¿acaso es seguro ir por la calle sólo por el hecho de ver a la gente con mascarillas?, porque yo afortunadamente vivo en una zona libre de la COVID-19, donde según el censo hay 1.503 personas viviendo, pero aún así, cuando voy al super a comprar veo a demasiadas personas que llevan la mascarilla pero mal colocada, veo mascarillas colgadas en los retrovisores de los coches expuestas a altísimas temperaturas, sucias, y un largo etc, a mi entender, estas mascarillas no pueden hacer correctamente su función, por lo tanto, sentirse seguro sólo por el hecho de ver a otras personas con mascarilla…

¿Qué tipo de mascarillas usas?

Yo tengo en casa afortunadamente de esas que aparecen en la tabla en cuarto lugar, las mascarillas FFP2 sin filtro, éstas sí me hacen sentir seguridad, ya que además de proteger a otros en caso que estuviese contagiado y asintomático (la única forma posible de entender estar contagiado y salir a la calle), me protege a mi de estar en un espacio donde pudiese contagiarme por vía aérea.

¿Deben ser las mascarillas de uso obligatorio?

Como ya han venido informando desde el Gobierno, implantar como medida el uso obligatorio de mascarillas no es tan sencillo, pues hay que tener en cuenta multitud de factores, sin embargo, soy de los que piensan que debería informarse mejor a la población sobre las ventajas de su uso y una guía que permita a su vez enseñar cómo debe usarse una mascarilla, y no sólo cómo ha de colocarse y retirarse, si no cómo mantienen sus propiedades, la duración de éstas, y por su puesto, cuando empiezan a ser peligrosas porque pierden su efectividad.

Aquí te dejo algunas de las mascarillas más vendidas en Amazon

LA IMPORTANCIA DE UNA MIRADA

Quién nos iba a decir hace apenas un par de meses que íbamos a acabar confinados en nuestras casas, quién nos iba a decir que esa imagen de países asiáticos donde veíamos a los ciudadanos con mascarillas por las calles se iba a convertir en nuestra propia realidad, ¿quién nos lo iba a decir?

Si me dicen que en 2020 iba a acabar confinado en casa, sin poder ver a mi familia y amigos, como poco me hubiese dado un ataque de risa, y vaya risa eh!…

Miguel Ángel

¿En qué te fijabas en una persona en primer lugar antes de la pademia?

Yo siempre me he fijado en las miradas, por encima de cualquier otro rasgo físico, es más, nunca me importó el género si la persona tenía una de esas miradas que hablan solas.

Hay colores de ojos preciosos, pero si no dicen nada, si no transmiten nada, no me llaman la atención, por bonitos que puedan resultar en su tonalidad, no sé, tal vez sea una especie de obsesión, pero me pasa desde que recuerdo tener uso de razón, vamos toda la vida recordable 😉

Pues ahora más que nunca me alegro de esto, porque si fuese de esas personas a las que lo que les dice mucho de otra persona no sé, el conjunto de la cara, la forma de los labios, cómo es la nariz…, ahora complicado, porque estoy seguro que de igual forma que de mutus propio estamos haciendo uso de las mascarillas, éstas terminarán por ser obligatorias cuando salgamos a la calle, así que, ¿cómo va a afectar ésto a la forma en que ciertas personas nos resultan más atractivas?, a veces podemos acercarnos para hacer una pregunta o pedir ayuda a una u otra persona en la calle por su aspecto, pero, ¿ahora cómo vamos a enseñar a nuestro cerebro a gestionar esto con la falta de datos respecto a la apariencia de otro igual?

Ahora mucho me temo que aquello que venía haciendo desde bien pequeño me va a sevir y mucho para empatizar con otras personas, o al menos eso espero, que tantos años fijándome en esas miradas que parecen hablar me hayan servido de algo, porque no quiero empatizar con esa gente con la que no lo haría de tener toda la cara descubierta… (entiéndase la broma, nadie se merece ningún desprecio por su físico, conste)

Para ti, ¿qué rasgos son los que te transmiten más tranquilidad, seguridad o te pueden hacer empatizar más rápido con alguien? Para mi la mirada, sin duda alguna.

Visitar a familiares

Estamos a 27 de Abril de 2020, apenas restan cuatro días para que podamos empezar la denominada desescalada del confinamiento y aún no hay nada claro sobre cómo se va a realizar, si bien es cierto que ayer mismo, primer día de salida de niños a las calles de nuestro país no nos auguraban nada bueno, pues predominó la irresponsabilidad, el egoísmo y la hipocresía en todo el territorio nacional:

  • Irresponsabilidad; por parte de miles de padres y madres que no respetaron la norma
  • Egoísmo; miles de personas haciéndo valer el yo por encima del bien común
  • Hipocresía; las mismas miles de personas de los puntos anteriores, acudieron sin falta a su cita a las 20h para dedicar su aplauso a todas las personas a las que ese mismo día acababan de faltar el respeto

Hace semanas que no salgo a aplaudir, porque no quiero mezclar mis aplausos con los de personas irresponsables, egoístas e hipócritas

Miguel Ángel

Cada vez más cerca de otro duro golpe

Yo vivo en Sevilla pero tengo familia en Jerez de la Frontera, y no dejo de pensar en mi madre, que como tantas otras personas está viviendo el confinamiento en absoluta soledad, salvo alguna videollamada, alguna llamada y los mensajes que nos compartimos en el grupo correspondiente de WhatsApp.

Cuando pueda ir a verla, ya he tenido que recordarle a mi hijo que no será como antes, debemos anteponer la seguridad de los encuentros ante nuestros deseos de abrazarnos y besarnos, porque ¿y si el último día que fuí a comprar al súper el virus me infectó? si me acerco demasiado a mi madre y la contagio, las consecuencias serían letales, es un precio muy alto que no estoy dispuesto a asumir, y así se lo hago saber a mi hijo que apenas tiene 8 años, pero es la realidad que estamos viviendo y debe saberla.

Tan cerca y a la vez tan lejos

Tengo vistos encuentros familiares de todo tipo, desde los más eufóricos hasta los más fríos y no por ello son a mi juicio menospreciables, cada cual recibe unas enseñanzas de puertas para adentro y cada persona aportamos nuestro granito de arena a como vamos desarrollando nuestro carácter de forma particular, nuestra propia forma de hacer y deshacer las cosas y de mostrar o no nuestra forma de sentir a los demás, en mi caso, podría decirse que soy un besucón y disfruto del contacto físico sobremanera, si me encuentro con un amigo o familiar, no esperará de mi menos de un abrazo y un par de besos, aunque esto mucho me temo que tendré que aprender a vivir con la carencia de esta forma de expresar mis sentimientos.

Si nos permiten visitar a familiares aunque estos estén en otra provincia, tendré que asumir que no podré acercarme a mi madre, mi hijo no podrá darle un beso y tampoco un abrazo, tendremos que hacerlo en condiciones muy parecidas a esas escenas de película en la que ves a tu familiar a través de la mampara que hay dispuesta en la sala de visitas de una cárcel cualquiera.

Está claro que no podemos bajar la guardia por mucho que pensemos que de puertas para adentro no pasa nada, porque sí pasa, a fecha de hoy son más de 20.000 personas fallecidas en nuestro país, y todas y cada una de ellas merecen el respeto de los que seguimos vivos, y sólo permaneceremos a salvo si interiorizamos y asumimos que el mundo está viviendo una pandemia y que para frenarla se necesitan valores que olvidamos con demasiada facilidad.

Para mi no son héroes aquellas personas que han elegido dedicarse a la medicina, como tampoco lo son los bomberos, los policías, porque de serlo, entonces héroes son todos los seres humanos que en algún momento en su vida han antepuesto el bien de otro al suyo propio.

No digo que no tenga mérito ejercer en sanidad en momentos en los que no se disponen de medios de protección, porque lo tiene y mucho, no digo que no tenga mérito acudir a desinfectar un lugar, porque lo tiene, pero no hay que olvidarse que ejercen su profesión, en la mayoría de casos elegida, a sabiendas que en algún momento se pueden enfrentar a cosas como estas, a catástrofes naturales, accidentes en centrales eléctricas, nucleares, etc, no son héroes para mi, son personas a las que gracias a ellas otras podemos vivir más tranquilos, sanos, y salvos.

Si seguimos sin exigir que los recursos económicos se dirijan bien, seguiremos expuestos

Si esta crisis sanitaria nos debe enseñar cosas, entre ellas no me cabe duda que la principal es que estamos expuestos a situaciones similares y peores, pero tenemos la suerte de contar con la tecnología y recursos que nos permiten actuar con más agilidad, si bien es cierto que los gobernantes de este planeta ha jugado a ser todo poderoso y ver que pasaba si no hacía lo que otros países ya estaban haciendo.

Es por esto que debemos exigir que se destinen recursos a la sanidad pública, debemos exigir que eliminen las casillas actuales del 0,7% en la declaración y la sustituyan por destinado a la sanidad pública, es hora de incluir un sistema en el que cada ciudadano pueda libremente decidir si de su devolución quiere destinar un porcentaje a la sanidad pública.

Es hora de poner en valor que no poder abrazar a nuestros seres queridos, de ver como abuelos y nietos tienen que verse manteniendo las distancias no puede caer en saco roto, no podemos seguir comportándonos como seres inertes ante situaciones como estas, ¿cuánto vale ver crecer a un nieto?, ¿cuánto vale un abrazo que no puedes dar a tu madre, a tu padre, a tus abuelos?

Un superman en el pueblo y nadie lo sabe

En pleno confinamiento desde el pasado 14 de Marzo de 2020, apenas tres meses desde que me traslado a esta localidad y resulta que Superman existe, y vive aquí, en este maravilloso enclave de la Sierra Norte de Sevilla, pero debo ser el único que se ha dado cuenta, y ahora sabréis porqué…

Aquí vive Superman pero nadie se ha dado cuenta, me extraña que no vean lo mismo que yo…

Miguel Ángel

Pongámonos en situación.

Vivo en una localidad de la Sierra Norte de Sevilla, en pleno Parque Natural, un enclave extraordinario, sus sierras, su olor a chimenea los días fríos, la carne, la chacina, su gastronomía, y sus vistas, sus vistas son espectaculares, sobre todo las que tengo desde mi patio, que me hace viajar a un pasado no muy lejano de templarios y conquistas a caballo…

Como es de esperar, es un pueblo relativamente pequeño, unos 1.500 habitantes según los últimos datos del INE, y digo relativamente pequeño porque en los dos últimos en los que he tenido la suerte de vivir, en uno apenas éramos siete personas de forma permanente y en el otro alrededor de 700, así que 1.500 me parecen hasta demasiados.

Durante los primeros días de estancia en el pueblo, conforme va uno conociendo a los habitantes, hay algo que me llama poderosamente la atención, y es que todo el mundo me parece llamativamente amable, y así lo hago saber a toda aquella persona con la que voy por la razón que sea, entablando conversación, incluso llego a decir que tanta buena gente seguida me tiene que estar llevando inevitablememnte a conocer en breve a alguien que me haga poner los pies en la tierra, ya sabes a que me refiero, y bueno, en unos días así termina sucediendo.

En el pueblo hay una gasolinera de estas denominadas LowCost, que deberían llamarse «rompemos tu coche por 0,90€/l» o algo así, pero bueno, eso es otro tema, el caso es que acudo a la gasolinera a repostar y llenar el depósito, pues tengo por delante un viaje largo, entro por mi lado y coloco el coche con la tapa de combustible del lado del surtidor, paro el motor, preparo la cartera, me bajo del vehículo, descuelgo la manguera, y a todo esto, mientras me bajaba del coche, llegó una PickUp que aparcó al otro lado del mismo surtidor, bueno, sigo por donde iba, manguera descolgada, voy a introducirla en la boca del depósito de gasoil y antes de apretar el gatillo, llega la gerente de la estación de servicio y me pide que me espere, que el otro señor ha llegado antes que yo…

Dos cosas, la primera, este señor como mucho llegó a la vez que yo, la segunda, su entrada al depósito de combustible está en el lado opuesto al surtidor donde se ha colocado.

Es la primera vez que me ocurre, y por supuesto se lo digo a la gerente, yo estoy en mi sitio, y hasta me ha dado lugar de descolgar la manguera, pero como yo no le sueno de vivir en el pueblo y el otro señor sí, pues nada, según ella me toca esperar. Segunda y última vez que adquiero combustible o lo que sea en su establecimiento.

Ya he tenido mi primer encuentro no tan agradable con alguien de la localidad, que no digo que sea mala persona, pero conmigo se equivocó.

Si, me he dispersado un poco, voy a por lo del Superman

La población general a día de hoy no tenemos que usar de manera obligatoria ni mascarillas ni guantes, hasta donde sé, a 26 de Abril de 2020 así estamos, aunque yo como tantas miles de personas, cuando salgo a comprar uso mascarilla y dentro del supermercado, guantes.

Sin embargo, creo que quienes tienen la suerte de seguir trabajando tienen también la obligación de usar medidas protectoras, entre las que se encuentran;

  • Mascarillas
  • Guantes

Más si cabe cuando hablamos de empleados de superficies como un supermercado, ¿o no?

Podemos ir a comprar pero esto es un «deporte de alto riesgo» ya que precisamente en un supermercado es donde más probabilidades de contagio vamos a tener, así que cualquier medida de protección que tomemos va a resultar poca.

Pues el supermercado donde me veo obliago a ir porque es el único que tiene los productos que puedo necesitar y adquirir de una sóla vez, resulta que tiene contratado a Superman, si si has leído bien, Superman. ¿Y porqué? muy sencillo, este chico lleva desde que se decretó el Estado de Alarma o la privación de libertad, acudiendo a su puesto de trabajo según le toque el turno, pero eso sí, él sin ponerse mascarilla ni mucho menos usar guantes.

Un simple gesto que lo protege y nos protege

Puedo asumir estar encerrado en casa 24h/7d, puedo asumir administrar el tiempo de forma diferente, puedo asumir que la vida que conocía ahí fuera no va a ser la misma cuando el confinamiento comience a dejar de ser tan severo, pero lo que no puedo asumir es que un señor que acude a trabajar a un supermercado no use medidas de protección, que ande manipulando y tocando todo lo que sus clientes nos vamos a llevar a nuestras casas.

No puedo asumir que tras llamar a la empresa a la que pertenece la franquicia y hablar con el responsable de las mismas, una semana después éste chico siga sin usar medidas de protección alguna.

No puedo asumir que tras una segunda llamada a la empresa no se tomen medidas, y esto no podré comprobarlo hasta que tenga que volver a salir a comprar, esta vez, lamentandolo mucho, haré lo que desde un principio he querido evitar, avisaré a la Guardia Civil, pero creo que es intolerable a estas alturas comportarse de una forma tan irresponsable para con sus vecinos y clientes.

Haber reclamado por escrito les hubiese supuesto una sanción, no me cabe duda, y es por ello por lo que decidí contactar con la compañía para que de forma interna tomasen medidas sin que la situación llegase a ser pública, pero mucho me temo que terminaré escribiendo de nuevo sobre el tema y tendré que hacerme acopio de material gráfico para que hagan algo. Si así tiene que ser, así será.

Tal vez esté yo equivocado y prejuzgando a este empleado de supermercado, tal vez merezca los aplausos por estar al pié del cañón día tras día velando por nuestras despensas, que no por nuestras defensas, tal vez sea Superman y sea por ende inmune al virus y yo no lo sepa.

Estado de Alarma o Privación de Libertad

A estas alturas desde que se decreta el Estado de Alarma en nuestro país hemos pasado por demasiadas emociones, creo que no somos pocas las personas que hemos visto cómo de la noche a la mañana nuestros derechos fundamentales y libertades se han visto seriamente dañadas.

No soy un delincuente, pero tengo la misma privación de libertad que a aquellos a los que se les aplica un arresto domiciliario

Miguel Ángel

Asumiendo una triste realidad que no somos capáces de gestionar

No me cabe duda que hay millones de personas que lo están haciendo bien, que salen a comprar las veces que realmente necesitan, incluso habrá millones que prescindan de algunos alimentos para evitar salir de nuevo hasta que realmente se empiecen a quedar sin aprovisionamientos.

No me cabe duda que hay mucha gente haciendo las cosas bien, pero tras cuarenta días de confinamiento, con un peque en casa de 8 años, con la familia en otra provincia y en otra comunidad autónoma parte de ella, con tanta prórroga, es inevitable pensar en mis libertades, en las de mi hijo, ¿dónde han quedado?

Le puedo, es más, tengo el deber y la obligación como padre de explicarle a mi hijo qué está pasando en el mundo, porqué debemos acatar unas leyes que nos mantienen encerrados en casa como si hubiésemos cometido un delito, claro está sin hacerle esta comparación a él, aunque realmente esté viviendo una auténtica privación de libertad, aún formando parte de un grupo especialmente protegido al tratarse de un menor.

Pero resulta muy complicado hacerlo cuando tras cuarenta días en los que no ha podido salir, cuando por fin podemos salir a dar un paseo juntos, tiene que elegir entre dar el paseo con papá o con mamá, eso señores gobernantes no es justo, explíquenselo ustedes, o que se lo expliquen esos asesores que pretendían que nos llevasemos a nuestros hijos al banco para gestionar esas ayudas que no llegan, o al supermercado, donde en localidades como en la que me encuentro, el supermercado es una salón grande con tres pasillos y alimentos en las estanterías, donde hay personal trabajando que desde el 14 de Marzo de 2020 no usa ni mascarilla ni guantes…, explíquenselo ustedes, yo como padre no tengo la cara tan dura para mentirle sobre algo tan grave.

¿Te resulta extraño que a 26 de Abril de 2020 siga habiendo empleados en supermercados que no usen ni guantes ni mascarillas?, pues así estamos, aplaudimos a personas que lo hacen bien pero se mezclan con quienes van a su bola, como el empleado que éste súper que debe ser inmune al virus, y pensarás que tal vez deba informar a alguien, y cierto es, dos veces he contactado telefónicamente con la marca, ahí están registradas las llamadas y la duración de las mismas. La primera contacté directamente con el responsable de franquicias, y una semana después el empleado o franquiciado en cuestión seguía sin usar mascarilla ni guantes, manipulando los productos que los clientes tenemos que comprar y llevar a casa.

Volví a contactar con la marca, esta vez con el departamento de atención al usuario para trasladar quejas/sugerencias, pero el efecto ha sido el mismo, nulo.

Conste que contactar con la marca es para evitar una queja formal por escrito o una denuncia ante la Guardia Civil, pero caso omiso, luego si terminas publicando una foto del hecho en redes sociales se sentirán avergonzados y pondrán mil excusas, pero lo cierto es que están al tanto y no han hecho nada, mientras el resto de ciudadanos tratamos de cumplir con unas muy duras medidas.

No puedo seguir saliendo a las 20h a aplaudir por una sencilla razón, aplaudo junto con decenas de personas hipócritas que incumplen sistemáticamente las normativas impuestas, perdonarme aquellos que merecéis mi aplauso, pero si estos hipócritas siguen saliendo a aplaudir, yo no podré hacerlo, os lo agradeceré cada vez que os vea si es necesario, pero no con un aplauso.

Tenemos que cumplir o habremos estado perdiendo el tiempo

Cuando escribo esta entrada es 26 de Abril de 2020, el primer día en el que podemos salir a pasear con nuestros hijos, aunque en unas condiciones muy concretas y no exentas de polémica aún habiéndose modificado in extremis por lo absurda de las primeras medidas.

Vivo en una localidad de apenas 1.500 habitantes, sin un caso conocido de contagio, pero no por ello debemos bajar la guardia ni mucho menos hacer lo que nos plazca, pues no sólo no está permitido, si no que atentamos contra la salud de otras personas si lo hacemos.

Decido salir a dar el paseo a las 12h y a las 12’05h salgo de casa con el peque. Apenas hemos andado unos cien metros y escuchamos voces, demasiadas si tenemos en cuenta que como mucho puede salir un adulto responsable con tres menores, como vienen en nuestra misma dirección, en algún momento veremos de quiénes se trata, es cuestión de esperar.

No salgo de mi asombro, son unos vecinos que han decidido que con ellos no va la normativa, van de paseo un matrimonio y otra mujer con un total de cuatro menores, y la madre de mi hijo en casa porque no puede acompañarnos a tenor de una norma que se nos ha indicado claramente a todo el país.

Una imagen vale más que una prohibición

Como es de esperar, llamo al teléfono que dispongo de la Policía Local, pero no puedo contactar porque el teléfono se encuentra fuera de servicio, así que llamo a la Guardia Civil, indico lo que acabo de ver y lo primero que me preguntan es si están respetando la distancia de seguridad, ¿en serio? oiga, el motivo de mi llamada es porque la orden es clara, un sólo adulto con hasta tres menores y veo un matrimonio…, si ellos pueden, mi hijo también tiene derecho a pasear con su padre y con su madre.

Recibo una llamada de la patrulla de la localidad y les doy las indicaciones pertinentes, espero que los topen de frente y por supuesto sean sancionados, pues su actitud pone en riesgo los derechos de los demás.

Pensaba que no me encontraría con esta situación y mucho menos repetida, pero nada más lejos de la realidad, a la vuelta, vuelvo a toparme, esta vez, con dos mujeres adultas y tres menores. Parece ser que unos tienen sus derechos intactos mientras a otros se nos aplica una clara privación de libertad.

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Cuaderno de bitácora día tres

Martes 17 de Marzo de 2020, la vecina del coche rojo vuelve a venir, como no, con sus hijos en el maletero a casa de una de mis vecinas. Lo lamento mucho, pero esto no sólo no es normal, es peligroso y absolutamente innecesario. Con determinación decido llamar al 112 y dar aviso.

En el 112 no dan crédito, tal y como me pasó a mí en el día de ayer. Me pasan con la Guardia Civil, les comento lo que pasa, me piden datos y me indican que van a tratar de enviar a algún patrullero, lo que me hace pensar que deben estar muy ocupados por la zona y que lo mismo ni vienen, a pesar de la gravedad de las infracciones en su conjunto que está mujer está cometiendo.

Pasan apenas diez minutos y oigo ruido de un motor, me asomo y es la vecina de visita que se marcha, aunque sin los niños, lo que hace suponer que tendrá que volver. Así que con esta situación como no va a ser pillada con las manos en la masa vuelvo a llamar a la Guardia Civil, esta vez sin pasar por el 112, indico el aviso anterior y pido que no vengan, ya que no van a encontrar a nadie a quien avisar o sancionar.

Cambio de planes

Apenas pasan veinte minutos de mi segundo aviso a la Guardia Civil y la vecina del coche rojo vuelve a venir, lo que me hace pensar que en breve se volverá a marchar pero esta vez sí con los niños en el maletero.

Apenas tengo que esperar diez minutos y efectivamente, se marchan.

Esta vez estoy preparado para grabar la infracción, no vaya a ser que luego digan que me lo estoy inventando. Me voy al balcón, como la tablet y a esperar.

En escasos minutos todas las visitas empiezan a salir de la casa, en primer lugar los niños, el mayor se dirige al maletero pero el coche está cerrado y no puede abrirlo, así que entra en busca de su madre para que lo abra. Una vez abierto, el pequeño vuelve a salir y entrar en plano, abre el maletero y llega la hermana pequeña, ambos se meten en el maletero, llega la madre y cierra el portón, ya están los menores camuflados y expuestos a sufrir daños ante cualquier percance, se me ponen los vellos de punta.

Llamo a la policía municipal y en apenas tres minutos llega, pero se acaba de cruzar con la susodicha, así que se lo digo al agente, la persona que viaja con dos menores en su maletero es la que se acaba de cruzar, a lo que me dice que sabe quien es y sale a todo lo que la furgoneta le permite tras ella.

Pasan los minutos y no tengo noticias, como testigo y con una prueba de vídeo que le dije al municipal que tenía en mi poder, espero una llamada para saber si quiero o no denunciar, aunque una vez pillada tiene de sobra para cursar la denuncia el mismo de oficio, pero nada, no recibo ni llamada ni visita del municipal.

No puedo con la incertidumbre

Pasan algo más de cuarenta minutos y decido llamar al municipal y preguntarle si llegó a interceptarla, y aprovecho para recordarle que dispongo de una grabación donde se la ve perfectamente salir con los dos menores en su maletero y conduciendo hablando por el móvil, a lo que me dice que si, que la interceptó y que llorando le pidió que no la multara, que es que estaba agobiada en casa de no salir y que no lo volvería a hacer, que no saldría más de su casa, a lo que él decide pasar la mano…