Irresponsabilidad política

Es 1 de Septiembre, el grupo de WhatsApp del cole donde estudia mi hijo estrena cambio de nombre y primeros mensajes.

El grupo pasa a llamarse 4º de primaria, los niños se nos hacen mayores, y el primer mensaje es alentador; esta semana se reúne el consejo escolar para redactar el protocolo a seguir…

ESTA SEMANA!!, no ha habido tiempo, hay que ponerse las pilas a unos días del inicio de curso, además de que dicho protocolo no cuenta con un sólo experto en materias como; sanidad, epidemiología, prevención y riesgos laborales… Sólo lo componen profesores y padres/madres a título de eso mismo; profesorado y padres de alumnos.

Que llevamos más de cuarenta años en democracia y tenemos políticos ricos debe ser una ilusión óptica mía, del mismo modo que las inversiones en Sanidad y Educación no han sido las que debieran a lo largo de 40 años, que no digo que no se invirtiese no, lo que digo es que se ha invertido más en buenos sueldos de políticos, en contratación de asesores, en organismos que no hacen falta para levantar un país, que en Sanidad y Educación.

Que quiero que mi hijo asista a clase, pero con unas garantías que no me pueden dar no quiero que experimenten con él, si sale bien genial, pero si hay contagios, si mi hijo enferma, si fallece, si nos contagia en casa, si algún familiar fallece, entonces ¿quién tiene responsabilidad sobre ello? Nadie, porque se han blindado eximiéndose antes del inicio de curso sobre cualquier responsabilidad civil/penal sobre ello dejándonos a las familias absolutamente desamparadas en caso de que algo grave ocurra.

La balanza incomprendida

Que la capacidad del ser humano de sorprender es infinita, no me cabe duda, y esta vuelta al cole me lo está demostrando ya sin lugar a duda alguna.

Ahora resulta que los miles de niños que han pasado desde Marzo su tiempo aislados, sin salir, sin tener contacto con otros niños, sin estar con la familia, y encerrados en casa y a lo sumo haciendo alguna salida esporádica tomando sus padres todas las medidas de seguridad posibles, ahora resulta que como también ha habido un sin fin de padres y madres que han pasado de velar por la seguridad de los suyos, como han ido a bares y sus hijos han jugado con otros niños no convivientes, como los han llevado a la playa, al campo y parques, resulta que los niños que sí han sido responsables y han pagado con la soledad su verano, van a tener que compartir espacios cerrados, pues no es justo.

Resulta una pregunta recurrente cuando planteas la vuelta al cole segura, con garantías, porque oyes ¿y qué hago si no tengo con quien dejarlo/s? ¿tendrá/n que ir al colegio?

Yo debo ser de otro planeta, porque yo lo que me pregunto es lo siguiente:

  • ¿Si mi hijo se contagia y le provoca una enfermedad crónica, que pasa?
  • ¿Si mi hijo se contagia, no le ocasiona secuelas pero lo transmite en casa?
  • ¿Si mi hijo me contagia la COVID-19 y acabo en la UCI y salgo de ella con secuelas?
  • ¿Si mi hijo me contagia la COVID-19 y termino fallecido?
  • ¿Si mi hijo fallece?

En cualquiera de los supuestos anteriores hay una cosa que queda clara, en mi caso que vivo en Andalucía, la Junta de Andalucía ya ha asegurado que exime de responsabilidad a los colegios y a sí mismos, independientemente a que el contagio se haya producido por transmisión de algún profesor al alumnado o porque algún alumno acudiese enfermo y no lo supiera ni el propio alumno, sea cual fuere la causa y lugar de contagio, el colegio queda exento de responsabilidades.

Si los protocolos los están redactando personas no cualificadas para ello, para mi tendrán una clara responsabilidad, yo mismo me negaría a formar parte de ese grupo de personas que se han puesto a redactar sin estar preparados un protocolo de actuación para la prevención y ante un posible caso de contagio, como he dicho antes, en mi opinión tienen una clara responsabilidad desde el momento que aceptan voluntariamente redactar dichos protocolos en vez de exigir que lo hagan expertos.

La balanza está absolutamente descompensada, no hay una línea a seguir, no hay medidas que apoyen el estudio a distancia ni medios para hacerlo como se debe, pero no porque sea imposible no, es porque no se quiere avanzar en este sentido.

A los políticos que han afirmado que en Marzo se demostró que las clases por vía telemática no funcionaron, decirles que si no lo hicieron fue por su inoperancia e incompetencia, no porque no funcione el sistema de educación telemática.

Mi hijo, como el resto de alumnos de su colegio sólo recibió tareas y más tareas, su profesor convocó dos reuniones por Video llamada para comentar como estaban viviendo el confinamiento, sin embargo, si la Junta de Andalucía hubiese dotado de material informático a los alumnos, si los profesores hubiesen preparado una agenda escolar en condiciones, podrían haber llevado a cabo la continuación del curso por vía telemática sin mayores inconvenientes.

El profesor podía haber realizado las clases en su horario habitual de forma virtual a tiempo real, pero era más fácil no hacerlo y limitarse a enviar tareas y que los padres hiciésemos las veces de profesores, algo que además desde la comunidad educativa no he visto agradecimiento alguno.

Por eso señores políticos no ha funcionado, porque sencillamente se hicieron las cosas mal, sin organización alguna ni recursos.

¿Qué opinas? Me gustaría saber tu opinión al respecto de la vuelta al cole, si tus hijos tienen miedo de enfermar, si son conscientes del peligro de la vuelta al cole, si estás de acuerdo en que los protocolos los hayan redactado personas sin cualificación para ello, si crees que prima aprender en la escuela a costa de todos los riesgos que puede suponer que nuestros hijos se contagien de la COVID-19f, no sé, anímate y deja tus comentarios.

Gobierno VS Padres

A las puertas de Septiembre, cada vez es más notable la preocupación que genera la vuelta al cole de nuestros hijos.

Yo tengo una posición clara, quiero que mi hijo estudie con garantías para su salud y la de su familia, por ello y como su padre que soy, no me queda otra opción que la de oponerme en rotundo a una vuelta al cole sin garantías por escrito.

Si no me equivoco, los padres tenemos que velar por la salud, la integridad y la tranquilidad de nuestros hijos, entonces, ¿porqué estos políticos nos pretenden obligar a hacer algo que va totalmente en contra de este derecho?

Normativas que se contradicen

Prohibido reunirse grupos de más de 10 individuos en la terraza de un bar al aire libre, pero nos están diciendo que llevemos a nuestros hijos a aulas cerradas (cuando llegue el frío no podrán ventilarse con las ventanas abiertas) y con un volumen de asistencia muy superior a 10 niños.

Llevan diciéndonos que el virus no entiende de clases ni estatus social prácticamente desde el inicio de la pandemia y ahora de repente parece que el virus ha evolucionado y va a ser bueno y no va a infectar a nuestros hijos, ¿o que me he perdido?

Da ejemplo y no tanta palabrería barata

Señores políticos, me dirijo directamente a ustedes, ¿van a llevar a sus hijos a centros públicos? lo dudo, y de hacerlo, evidentemente no van a jugar limpio, esos centros estarán sometidos a estrictas medidas de seguridad que el resto de niños del país no van a tener.

Así que les pido una única cosa, cuando un niño enferme en la escuela, vayan a verlo, explíquenle mirándole a los ojos que su sacrificio merecía la pena, explíquenle que si la enfermedad le deja secuelas habrá merecido la pena, explíquenle que si ha contagiado a su papá, a su mamá, o cualquier otro familiar y éste sufre graves secuelas o lamentablemente llega a fallecer, explíquenle entonces que ha merecido la pena, pero háganlo ustedes, no le digan a las familias que deben hacerlo ellos.

No me vengan con sus mentiras y argumentos vacíos de toda lógica humana agarrándose a la falta de liquidez, que no hay personal y sandeces varias, que no cuela. Tenemos millones de personas en paro, más de las que harían falta para acompañar a esos niños cuyas familias no pueden dejar a sus hijos en casa solo para que den clases por vía telemática.

También pueden poner a disposición de las familias las herramientas necesarias para que las familias que así lo decidamos podamos tener a los niños en casa dando sus respectivas clases y aquellos niños que sí asistan a clase de forma presencial, lo hagan en condiciones más favorables, más seguras, en clases semi vacías y con riesgos mucho menores.

Susana Ben Susón

Doña María Coronel, aceite hirviendo y la huída de ésta del Rey Don Pedro I

Pues con los tres ingredientes que acabamos de mencionar se conforma una de las leyendas más populares de la ciudad de Sevilla, y no es de extrañar, pues antes de que naciera Doña María Coronel, ya su padre era conocido por unos como un justiciero y por otros como el Cruel, ahí es nada…

El cuerpo incorrupto de Doña María Coronel, que se cree falleció el 2 de Diciembre de 1411, se encuentra en el coro de la iglesia de Santa Inés. La reja que separa el coro del templo está coronado por un retrato que fue realizado por Valeriano Bécquer y que la Infanta María Luisa Fernanda regaló a las clarisas.

Doña María Coronel era hija de Alfonso Fernández Coronel, que fue copero del rey Don Pedro I

Casada con Juan de la Cerda. En el enfrentamiento que el monarca tuvo con sus hermanos bastardos, los Trastamara, cayeron en desgracia Alonso Fernández Coronel y Juan de la Cerda, mandados matar por el rey y quedándose éste con sus posesiones. Don Pedro se enamoró locamente de Doña María Coronel, que al enviudar se retiró al convento de Santa Clara para evitar el acoso al que la sometía, y muy a su pesar ésto no le serviría de mucho, ya que el rey mandó un buen día a los soldados para llevársela.

Doña María, que otras cosas no, pero hábil de mente era bastante, se hizo enterrar a los pies de la Torre de Don Fadrique para que no la encontraran y cuenta la leyenda que los esbirros no dieron con ella porque sobre la tierra crecieron como por ensalmo matas de perejil y tambien cuenta la leyenda que luego fue el mismo rey a buscarla y que en la cocina del monasterio, Doña María se desfiguró el rostro con una sartén de aceite hirviendo.

Muerto el rey don Pedro y reinando ya su hermanastro Enrique el de las Mercedes, Doña María recuperó sus casas y sobre ellas fundó en 1374 el Monasterio. Hoy los amantes de las tradiciones sevillanas pueden venerar el cuerpo incorrupto de Doña María Coronel y aprovechar la ocasión para contemplar sin prisas el templo conventual, en el que Bécquer hizo famoso en su leyenda Maése Pérez el organista.

Adquirir en el torno cualquiera de los famosos dulces de Santa Inés que elaboran artesanalmente las clarisas.

Vuelta al cole 2ª parte

La vuelta al cole en Septiembre de 2020 se me antoja complicada.

Este tema merece una especial atención, la comunidad educativa mueve ficha;

Advierte a la Junta de Andalucía que no está preparada para la vuelta al cole en Septiembre.

Centros y AMPAs vs Junta de Andalucía

A estas alturas de la pandemia resulta que han tenido que unirse tanto dirección de centros educativos como ampas para hacerle saber a la Junta de Andalucía que ni el profesorado ni los padres estamos de acuerdo en asumir responsabilidades sobre un tema tan delicado como la sanidad.

En esto estoy totalmente de acuerdo, pero ¿porqué los padres hemos tenido que asumir las funciones del profesorado en el último trimestre del curso 2019/2020?

Porque señores profesores, si debemos remar todos en el mismo sentido, hay que hacerlo en las duras y en las maduras.

Pero pedir apoyo a las familias para hacer fuerza común y no haberlas apoyado hace unos meses, no me parece justo.

Tal vez haya habido centros que han sido capaces de organizar el último trimestre in extremis, hayan dotado a sus alumnos del material necesario para la realización de las clases vía telemática, tal vez, no todos los niños en la provincia de Sevilla hayan vivido su último trimestre escolar como mi hijo y sus compañeros, que sólo recibían tareas y más tareas, sin una sola explicación por parte del profesor que correspondiera según la materia, sin disponer de medios para acceder a las propias tareas, en muchos casos, sin conocimientos informáticos suficientes y sin que lo aprendido en informática tenga valor alguno a pesar de haberse visto obligados a ello.

A los padres nos ha tocado asumir la delicada tarea de ejercer de profesores, algo para lo que no estamos ni preparados ni cualificados en muchísimos casos, del mismo modo que el profesorado no lo está para asumir responsabilidades sanitarias para garantizar la asistencia a clase dentro de un marco seguro porque no es su cometido, porque como todo, hay que decir las cosas claras, el profesorado no quiere asumir la responsabilidad sencillamente porque no les pagan por ello, porque si no, ¿a caso no pueden llevar a cabo las tareas encomendadas?

No olvidemos que las responsabilidades que se están pidiendo son entre otras:

  • Garantizar la limpieza/desinfección del centro educativo
  • Garantizar las medidas de seguridad sanitaria entre el alumnado como son el distanciamiento social, el uso de mascarilla y el lavado de manos

Hasta ahí, creo que ha sido mucho más difícil para las familias asumir el papel de profesor que el de los profesores ahora el de asumir responsabilidad sanitaria, pero tal vez, y digo tal vez, sea discutible.

No seamos hipócritas y llamemos a las cosas por su nombre;

Oiga Sr. Presidente (de la Junta de Andalucía), no me pagan por hacer de filtro anti Covid, no está en mi preparación profesional ni he recibido un cursillo al respecto, y si no estoy debidamente formado y tampoco voy a percibir retribución económica alguna, sencillamente no asumo esta responsabilidad. Haremos todo lo posible para que este mensaje llegue a las familias y el temor a que sus hijos se contagien haga que no los lleven a los colegios, teniendo que iniciar el curso vía telemática igual que terminó.

Y mientras tanto, no está demás solicitar el apoyo logístico que corresponda, tanto en personal (cualificado y preparado) como en material de limpieza y desinfección.

Sin garantías no necesito acuerdos

Como padre, y desde que se anunciase el fin de las clases presenciales debido a la Covid-19, supe que mi hijo no asistiría de nuevo al colegio si desde el centro educativo no se me garantizaba seguridad sanitaria.

Ya comentaba yo entonces con mi entorno más cercano que como padre no sólo tengo el deber de velar por su seguridad, tengo la obligación y el derecho a hacerlo.

Me parece excelente que la comunidad educativa una fuerzas para pedir lo que es lógico, pero veo complicado llegar a acuerdos, por ello creo firmemente que cada padre/madre debe a su vez actuar de forma individual según sus circunstancias.

En mi caso ofreceré al colegio de mi hijo dos posibilidades, por supuesto, ambas por escrito:

  • Documento sellado indicando que se garantiza la seguridad de mi hijo
  • Documento sellado donde quede constancia que el centro educativo no puede garantizar la seguridad de mi hijo

Se da la circunstancia que hemos estado tomando medidas para evitar el virus desde que iniciara la pandemia.

Mi hijo ha pasado casi una decena de veces por un quirófano y se la juega más que otra persona cada vez que lo intuban.

No lo voy a poner en riesgo sólo porque la administración quiera dar la imagen de que los colegios andaluces son seguros.

Si lo son, que me lo den por escrito.

Hay que ser consecuentes con lo que se asume:

  • Si nuestros hijos enferman, muchos tendrán secuelas de por vida
  • Se juegan la vida
  • Podrán contagiar a sus seres queridos incluso sin saberlo, en algunos casos con consecuencias fatales

¿Realmente queremos exponer a nuestros hijos a la Covid-19 en la vuelta al cole?

Yo NO

Vuelta al cole en tiempos de COVID

Si cuando en Marzo se decidió que dadas las circunstancias sanitarias lo mejor era cerrar los colegios, algunos ilusos como yo pensábamos que con todo el potencial de las administraciones públicas la organización sería acorde a las circunstancias…

Pero quedó en eso, en una especie de ilusión porque para cómo se hicieron las cosas, la verdad, al menos en mi caso (bueno, el de mi hijo) mejor hubiese sido adelantarles las vacaciones que hacerles perder el tiempo tanto a los propios alumnos como a las familias.

Vayamos al lío

Cuando en España comienza a tomarse en serio la propagación del virus, de la Covid-19, cuando se empieza a temer por el contagio en colegios y la expansión del virus se volviese un grave problema por la velocidad que ésto podía coger, entonces se decide cerrar los colegios pero no suspender las clases, en mi opinión a día de hoy un grave error.

Comunicación del cierre del colegio un Viernes 12 de Marzo de 2020 siendo éste el último día oficial de colegio de forma presencial, pasando a ser el 15 de Marzo el primer día de las dichosas clases por vía telemática.

En principio se utiliza una App cuyo diseño no estaba pensado para una situación así, por lo que el sistema empieza a presentar fallos de acceso, caídas del sistema, y un sin fin de problemas derivados de la alta demanda de recursos que hacíamos las familias casi al mismo tiempo.

Y WhatsApp echando humo

Los mensajes en el grupo de WhatsApp del cole no dejan de llegar, todos preguntando si alguien había podido acceder al sistema y ver si había deberes para los peques o cualquier información del colegio, las respuestas iban casi siempre en la misma línea, una gran número de personas daban por perdido el tiempo y dejaban de intentarlo, otros lograban con algo más de paciencia y suerte acceder y ver qué había colgado o el profesor o el director del cole.

Varias semanas después a alguien se le enciende la bombilla y deciden hacer uso de Google Classroom, una herramienta gratuita para la comunidad educativa y que lleva funcionando desde 2014, pero se ve que aquí esto de la tecnología como si no fuese con nosotros, que rabia me da esto…

Pudiendo dar clases por vía telemática, sólo se envían deberes

Una vez comienzan a dar uso a Google Classroom casi un mes después del cierre físico del colegio, comienzan a llegar notificaciones de las distintas materias, los profesores estaban creando sus apartados, parecía que todo se iba a reordenar, pero no.

En todo lo que quedaba de curso sólo se realizarían dos Video llamadas del tutor con sus alumnos, pudiendo haber realizado las clases a través de este medio en su totalidad de jornada, explicando a los alumnos las materias según el propio calendario escolar, pero no, sólo se subían tareas y más tareas, y enlaces a vídeos de Youtube para tomarlos como ejemplo o realizar determinadas tareas, como las de gimnasia, que había que grabar a los niños haciendo los ejercicios para poder evaluar al alumno, de paso, hacer que el canal de YouTube de turno aumentara su monetización, por la cara!

Papá, no sé que tengo que hacer, ¿me ayudas?

Por supuesto esto nos ha pillado a todos fuera de juego, pero lo que no puede ser es que desde una administración se exija a las familias que, por otro lado no han recibido los materiales que permitiesen a todo el alumnado acceder a las clases por vía telemática, tener la responsabilidad de ejercer de padre/madre, teletrabajador, ama/amo de casa, y profesor, no, todo no puede ser.

Siempre he defendido que los padres tenemos la obligación de ser padres, de educar a nuestros hijos, y los profesores la labor de enseñarlos y prepararlos para el mundo como es lógico, a nivel educativo, pero resulta que un estado de pandemia lo ha puesto todo patas arriba, tal vez ahora 1+1 sean 3 y ni me he enterado.

De repente veo que mi hijo, como el resto de compañeros de clase, se encuentra en casa en horario escolar, pero ¿y los materiales?, van a dar clases vía telemática y no nos han facilitado nada!

En casa hay una tablet que uso para trabajar en caso de emergencia, que me quede sin batería en el portátil, o cualquier razón que me obligue a usarla y sacudirle el polvo acumulado.

Menos mal, porque si no mi hijo tendría que ver los deberes en la pantalla de un móvil, algo ilógico, pues soy autónomo y estoy continuamente recibiendo llamadas, mensajes, emails y un largo etc en mi teléfono, ¿así cómo va a realizar correctamente las tareas?

Una tablet para trabajar, acondicionada para estudiar

Lo más lógico sería haber dotado a los alumnos de material que permitiera llevar a cabo sus clases vía telemática con total y absoluta normalidad, pero no.

Han dejado en manos de las familias solucionar esto, no me parece coherente, pero de esto no se ha hablado en la prensa, daba mala imagen, pero señores, es la realidad.

Tocaba ajustar la tablet con datos de trabajo, con aplicaciones de trabajo, emails de trabajo, para que pudiese usarla un niño de 8 años y no hiciera algo indebido sin ni siquiera ser consciente de ello.

Los deberes se los debía enviar a su profesor claro, no a un cliente mío, ya lo que faltaba.

¿Para que dar clase si con mandar deberes sobra?

Con una buena organización y gracias a herramientas como Google Classroom, el profesorado hubiera podido dar sus clases vía telemáticca sin mayor inconveniente, pero en lo que restaba de curso, sólo se iban a realizar dos video llamadas para ver y comentar cómo estaban pasando el confinamiento los alumnos.

A mi parecer, se hubiesen podido llevar a cabo las clases con absoluta normalidad en el horario habitual, y con los descansos pertinentes, pero claro, para esto había que haber hecho las cosas bien desde un principio.

Conste que no es algo que piense al uso, es posible y de hecho hay imágenes en TV que lo han mostrado así, se trata de una correcta organización y empleo adecuado de los recursos tecnológicos.

Lo que no considero correcto es avanzar en las tareas del curso sin dar explicación alguna a los alumnos, tanto es así que tuve que explicar a mi hijo los polígonos porque nadie le explicó que narices eran, sin embargo sí tuvo que hacer tareas al respecto, ¿perdona?

Resulta que me toca a mi hacer de profesor a tiempo parcial pero no percibo ¿ni un sólo céntimo por ello?, ¿no se encargaban los profesores de enseñar y los padres de educar?, debo haberme perdido algo en el camino.

Que hay que arrimar el hombro, ¡faltaría más!, pero arrimar el hombro no es ejercer una profesión para la que uno no está cualificado y que el que sí lo está se limite a mandar tarea tras tarea y luego poner nota, así no arrimamos el hombro, así la seguimos cagando.

Conste que no es una crítica al profesor de mi hijo, estoy muy contento con él y su trato, es con la ejecución de la continuidad del curso en casa y su falta de planificación con lo que estoy disgustado.

¿A caso no se ha podido hacer mejor? Porque hombre, tiempo ha habido, pero bueno, se ve que no era suficiente. A ver ahora después de todo un verano enrarecido que nos encontramos para la “Vuelta al Cole”, porque si algo tengo claro es una cosa, o me garantizan por escrito 0 posibilidad de contagio o me dan por escrito que no me pueden garantizar 0 contagio, pero no pienso poner en riesgo ni la salud, ni la vida de mi hijo ni la de su familia sólo por aparentar una normalidad que no es cierta.

De momento sólo veo que la comunidad educativa empieza a ponerse seria con esto de las garantías para nuestros hijos, menos mal, porque es algo que pienso desde el inicio de las clases en casa y tenía claro cuál sería mi decisión como padre, entre otras, velar por la salud de mi hijo al precio que sea, él está por encima de todo, eso lo tengo claro.

Mascarillas de la Junta de Andalucía

¿Lo estamos haciendo bien?

Esta pregunta la he oído en boca de algún que otro periodista y las respuestas, para todos los gustos, también las he oído de boca de algún científico y/o experto en enfermedades contagiosas pero, aquí el que escribe ni es periodista, ni científico, me baso en mis vivencias y experiencias personales para dejar por escrito una opinión, a veces acertada y otras como es lógico equivocada, para ello escribo, para compartirlo y recibir la opinión de otras personas que aporten su experiencia con sus comentarios tanto a mi como al resto de visitantes del blog.

Unos dicen que lo hacemos bien

Y hacen algo que a mi personalmente no me gusta incluir en mi forma de plantear casi cualquier cuestión, lo hacen generalizando, en mi opinión un grave error, más si cabe si quien lo comete forma parte de un colectivo cuyas informaciones se deben basar en datos concretos y minuciosamente calculados y estudiados, por lo que no entiendo que cuando se trata de cuestiones de la gravedad de una pandemia como la causada por la Covid-19, en vez de aportar datos, generalicen en sus argumentos.

¿Que la mayoría de las personas estamos cumpliendo haciendo uso diario de la mascarilla?, posiblemente, porque miras a tu alrededor y es lo que ves, a una persona tras otra con la mascarilla puesta pero, ¿cuántos días lleva usando la misma mascarilla?

No tenemos la certeza de que la persona con la que nos cruzamos sea realmente sensata y haga un uso apropiado de la mascarilla.

Posiblemente estemos ante alguien que lleve usando la misma mascarilla días o incluso semanas, sin saber además que hace con ella cuando se encuentra por ejemplo, en su coche o al llegar a casa, ¿se toma en serio asegurarse que la mascarilla esté en condiciones higiénicas?

En mi opinión un gran número de personas usa una mascarilla muy por encima de las recomendaciones del fabricante, es más, diría que una gran mayoría de personas ni si quiera se han fijado en ellas, como tampoco sabrán la fecha de caducidad de las mascarillas que están usando.

Esto nos deja en la misma situación que ya nos advertían desde la OMS con el tema de los guantes, no los recomendaban porque generaban una falsa sensación de seguridad que podía tener consecuencias fatales en cuanto a la propagación del propio virus.

Si no nos centramos, acabaremos peor de lo que empezamos

Creo que nuestra forma de vivir y entender el entorno no juega en nuestro favor, nos han adiestrado bien, ahora el indivíduo es sólo eso, un individuo, y no piensa de forma colectiva, lo que para determinados sectores es el mejor de los resultados, porque así se garantizan menos problemas, no es lo mismo que se queje uno a que se quejen millones.

Sobre esto, te recomiendo un documental; La doctrina del Shock

Estamos acostumbrados por defecto a mirar por los demás sólo cuando son personas de nuestro entorno más cercano, si no lo son, es como si nada.

Vemos que se produce una agresión, sacamos el móvil, grabamos, y o lo subimos a las redes o lo aportamos a la Policía como prueba, pero no intercedemos en la agresión, ¿el porqué? No lo sé.

Aunque supongo que los psicólogos dirán que esto es normal, que el ser humano actúa de formas muy dispares y todas son siempre comprensibles según la persona y las circunstancias, algo que no comparto en absoluto, porque entonces todo sería normal…, y creo firmemente que no, que hay comportamientos que se pueden corregir si la educación es la apropiada, y si esto es así, entonces no se trata que el ser humano se comporte de una u otra forma según le vengan las circunstancias, mucho de ese comportamiento está relacionado con la educación y las experiencias que tenemos en nuestros primeros años de vida.

Como dije al principio, no me gusta generalizar, y aunque el ejemplo que puse te sonará de un caso reciente de agresión a una mujer, también he de decir, que tengo visto comportamientos donde he podido ver con mis propios ojos la calidad humana cuando se trata de ayudar a otros.

Si nos paramos un momento a pensar en lo que está pasando y nos centramos en la situación, nos daremos cuenta de la gravedad de la misma, donde a día de hoy y sólo en nuestro país hay más de 266 mil casos confirmados y más de 28.400 fallecidos.

La mayoría han fallecido lejos de sus seres queridos en una UCI, otros muchos sólos en sus casas, permaneciendo así varios días hasta ser encontrados.

El 14 de Abril de 2020 teníamos en España 4.500 casos confirmados, el 20 de Julio de 2020 4.581…

No es un juego ni una broma pesada. Debemos centrarnos y pensar bien qué queremos hacer, porque nuestro comportamiento individualista ahora no vale, es nuestra actitud frente al problema como un colectivo la que nos ayudará a erradicar la pandemia.

Si no vemos más allá de nuestro ego, seguiremos a años luz de avanzar como civilización.

Entiendo que el ser humano es como es y pedir que toda la humanidad tenga un comportamiento con la empatía por bandera nos queda a años luz.

Entiendo que son nuestros políticos de primer nivel los primeros que deben dar ejemplo, pero ellos mismos se excusan en que la política es eso, es debatir ideas, no pensar como los demás y defenderlo aunque no se tenga razón o las consecuencias afecten a miles o millones de personas, mientras sirvan a otras que piensen como ellos.

Entiendo que mientra los gobiernos no aporten, apartan, por ejemplo para erradicar el hambre en el mundo, lo que hacen es demostrar a la sociedad civil que los poderes económicos están muy por encima de la capacidad humana de empatizar.

Mientras los de arriba no cambien, nada lo hará

Ahora sí, veamos eso de las mascarillas de la Junta de Andalucía

Yo vivo en Sevilla, por tanto en estos momentos dependo de la Junta de Andalucía en cuanto a las normativas que vayan surgiendo y las medidas de prevención que hay que ir tomando.

Resulta vejatorio que el organismo público del que dependemos millones de andaluces, ese que defiende a sus mayores de cara a la galería haya prescrito a través del SAS y la tarjeta sanitaria tres mascarillas para 90 días para mayores de 65 años.

Nuestros mayores reciben por parte de la Junta de Andalucía sólo tres mascarillas para usarlas durante 90 días, y hay que recordar que son mascarillas tipo quirúrgica, es decir, no protegen a quien la lleva y además su efectividad está limitada a 8h.

3 mascarillas quirúrgicas para 90 días

Hagamos un pequeño y sencillo ejercicio de cálculo, ese en el que el Presidente de la Junta de Andalucía ni ha reparado;

Si una persona de 65 años o más sale a la calle todos los días a caminar una media de, no sé, pongamos 1h, en 24 días la mascarilla que la Junta de Andalucía le ha “regalado” ya no es efectiva, por lo que debería tirarla.

Para poder dar uso a las mascarillas ofrecidas por la Junta de Andalucía a nuestros mayores durante los 90 días, no podrán usarse más allá de 0,24h al día, o lo que es lo mismo, 15,99 minutos al día durante 90 días (apenas dieciséis minutos).

Ese el el tiempo máximo de uso de las mascarillas ofrecidas por la Junta de Andalucía a mayores de 65 años, ese es el tiempo que tienen para salir a dar su paseo, tirar la basura, salir a comprar, pasear al perro, ir al médico…

¿De verdad pretende la Junta de Andalucía darse golpes de pecho por esto? ¿Cuánto han costado las mascarillas que llevan esos mismos políticos representantes de los andaluces? ¿Cuántas mascarillas quiorúrjicas se podrían haber ofrecido a nuestros mayores si no hubiesen gastado dinero público para encargar sus propias mascarillas?

Teta y sopa no caben en la boca

O eso dicen, porque si en este país nos caracterizamos por algo, que lo hacemos por muchas cosas, es por nuestro refranero, con un nivel de acierto tan elevado que roza lo extraordinario y mágico.

Y este caso es un claro ejemplo de aplicación al refrán que encabeza esta entrada.

Negocios queriendo abrir para no ahogarse

Cuando cruzábamos el mar incierto del confinamiento, que para muchas personas más que un mar era un auténtico océano, a medio camino, en vez de ver luz, muchos veían más sombras e incertidumbres que otra cosa.

El Gobierno prometiendo cosas que no iba a cumplir, unas porque no tendría la capacidad y otra porque sencillamente las administraciones no tratarían a los afectados como personas, aunque en contadas excepciones doy por fe que sí, pero no en la mayoría, el problema del ciudadano es eso, su problema, no el de la administración.

Mientras llegaban los denominados Paquetes de Medidas para combatir los efectos económicos de la pandemia, los propietarios de negocios ansiaban su reapertura, pues se ha demostrado que colchón económico pocos han tenido, por la razón que sea, por lo que se han visto en serios aprietos.

Llegábamos a un punto en el que o se permitía la reapertura de negocios o parecía que el país se iría a la quiebra, algo que personalmente dudo mucho hubiese llegado a ocurrir, pues no puede estar por encima de la vida de las personas la capacidad económica de un país.

El estado cede, los empresarios ganan y las personas, enferman y mueren

Finalmente el Estado termina por ceder ante la presión de los empresarios, por supuesto de los grandes empresarios, aquellos que tienen poder sobre el Gobierno, porque lo tienen, aunque eso ya nada importa que se sepa, les da absolutamente igual que el populacho sepa determinadas cosas, a fin de cuentas el mundo para ellos sigue girando igual y el viento sigue soplando a su favor.

Ya pueden reabrir los negocios, ¡¡por fin!! Pero, qué raro, la gente no acude en masa como antes a comprar, después de casi 90 días de confinamiento las ventas no se disparan y eso preocupa, echémosles la culpa a las duras medidas de seguridad sanitaria impuestas para que los comercios puedan llevar a cabo su reapertura, que en muchos casos sólo pasaba por;

  • Limitación de aforo
  • Uso obligatorio de mascarilla en el interior
  • Garantizar la distancia social
  • Disponer de geles hidro alcohólicos para clientes
  • Higienizar/Desinfectar las zonas comunes

En mi opinión no era para tanto, hablamos de negocios, no de particulares.

Si querían abrir, ahora parecen querer cerrar

O al menos eso me hace creer el comportamiento que veo en los negocios por los que paso por delante de su escaparate, en centros comerciales a los que he acudido (creyendo que se cumplían las medidas de seguridad sanitaria), y a los bares que acudo.

  • Personal que si no hay clientes delante se quitan la mascarilla
  • Personal que en cocina (me refiero particularmente a bares) trabajan con la mascarilla en el cuello o barbilla; en caso de estar infectados y no saberlo, ¿a cuántos clientes pueden estar poniendo en riesgo?
  • Comercios que atienden a clientes que acceden directamente sin mascarilla, aún siendo obligatorio su uso

Cuando comento con alguien que actúa tal y como acabo de comentar, las respuestas que me suelen dar cuanto menos es lamentable:

  1. Si no hay clientes, para que me la voy a poner
  2. Hace mucho calor y es insoportable trabajar con la mascarilla todo el tiempo
  3. En mi negocio yo hago las cosas cómo me da la gana a mi

Vale, esto no es el juego del Scattergories, no voy a aceptar la insensatez como remedio efectivo contra la Covid-19.

Para la primera respuesta, común en locales comerciales, decir que ya se ha demostrado que el virus puede permanecer en suspensión en el aire, por lo que si esa persona estuviese contagiada sin saberlo podría terminar infectando a muchas personas que accedan al local, exponiéndose el local a una sanción o incluso el cierre y por supuesto, poniendo en riesgo la salud de todo aquél que acceda al negocio. Si la intención era reabrir para no poner en riesgo la economía se nos ha olvidado que ponemos en riesgo la vida de seres humanos, curiosamente esos que son necesarios para que el comercio pueda seguir facturando y no acabar ahogado y cerrando.

La segunda, que es la que encontrarás en cualquier establecimiento de hostelería, si no tienen claro que deben trabajar con la mascarilla en todo momento, estén cara al cliente o en cocina, si no son conscientes que aquella persona que en la cocina sin mascarilla prepara platos que pueden acabar infectados y por tanto infectar a otros, entonces no hemos aprendido nada durante el confinamiento.

La tercera, bueno, para la tercera sólo te puedo decir que mejor si no la has leído, leas lo que me ocurrió en Jerez de la Frontera hace unos días.

Resulta irrisorio ver como aquellos que se quejaban de que el confinamiento estaba poniendo en riesgo sus negocios sean ahora aquellos que están poniendo en riesgo la salud y la vida de las personas a cambio de hacer caja.

Así no señoras y señores, así no.

¿Qué opinas? Me gustaría leerte, del mismo modo que quiero que sepas que aquí sólo dejo patente mi opinión y parecer, no quiero ofender a nadie ni es la intención.

Miserias de este mundo

Si las miserias de este mundo no te despiertan la empatía, entonces no deberías entender este mensaje. Las piedras no saben leer.

Al principio me lo creí, pensé que este virus nos hizo ver lo que de verdad importa.

Cada día a las 20h en punto se me erizaba la piel al saber que éramos millones de personas haciendo exactamente lo mismo en el mismo preciso instante.

Pasaban los días y veía cómo se incumplían sistemáticamente las normas.

A las 20h esas mismas personas salían a aplaudir.

Me di cuenta que estaba ante un espejismo y uno de los mayores gestos de hipocresía que la sociedad española estaba llevando a cabo día tras días en los últimos tiempos, puntualmente a las ocho de la tarde.

Mientras, mi hijo, (que quien me conoce o me sigue desde hace tiempo sabe, tiene 8 años) sin reloj a la vista se preocupaba de acudir a la cita día tras día.

Cansado de escuchar a su padre comentar le de incumplimientos que veía día a día después de ir a comprar o tirar la basura, de oírme decir que no entendía tanto incumplimiento y luego salir a aplaudir, de ver mi frustración, un día dejó de salir.

Lo peor no fue que dejara aparcado el gesto, era su mirada, una mirada triste por la gente que lo estaba pasando mal y él no le daría su aplauso porque a quienes necesitaban apoyo moral y compañía en la cama de un hospital no tendría su aplauso (él sabe muy bien lo que es estar en un hospital), porque igual que a su padre, no le gustaba salir a aplaudir y mezclar un gesto honesto y sincero con el de aquellos que lo hacían de forma hipócrita y falsa.

La sencillez de lo complejo

Empatía, ese sentido clave del ser humano que a veces parece haber desaparecido.

¿Cuántas veces te has dicho a ti mismo (o a ti misma) que el ser humano no deja de sorprenderte?

Pues yo últimamente debo estar batiendo récords porque no paro de preguntármelo, ni sé el número de veces al día que me puedo llegar a hacer esa pregunta, sólo sé que resulta cansina mi cabeza con ese ring ring a cada instante, así que te puedes hacer una ligera idea.

Y es que miras a tu alrededor y a pesar de ser ya obligatorio el uso de mascarilla para prevenir el contagio y la propagación del virus, sigues viendo personas con las que parece que no va el tema.

Aunque también he de decir que es la primera vez que mi cerebro y yo vivimos una pandemia, por lo que como para ti, el algo nuevo, pero no por ello se comporta uno igual, me explico;

El ser humano tiene la capacidad de acostumbrarse a todo, a lo bueno y también a lo malo, y aquí es donde entra en juego mi capacidad de sorpresa, porque es, al menos para mi, sorprendente que a estas alturas desde que se iniciara el confinamiento que la gente ante la sombra de una pandemia siga teniendo un comportamiento absolutamente insano, falto de empatía y con la tranquilidad que podría dar tener la certeza de ser inmune al virus, algo que hasta ahora es imposible.

Dicen que las normas están para incumplirlas, y bueno, yo personalmente no estoy del todo de acuerdo, aunque del mismo modo no puedo decir que sea un ciudadano 100% ejemplar, ¿quién lo es?, seguramente a lo largo del día me salto más de una normativa de seguridad vial por ejemplo; no uso el móvil nunca en el coche, siempre me pongo el cinturón, no circulo sistemáticamente por el carril izquierdo y aún así a veces miro el velocímetro y voy por encima de la velocidad máxima permitida, y hasta a veces si no hay nadie en la carretera me mantengo unos minutos así, y claro, así me han multado (siempre sin perder puntos) alguna que otra vez:

  • Circular a 63Kms/h por una vía cuya velocidad máxima es de 50Kms/h
  • A 110Kms/h por una vía cuya velocidad máxima es de 80Kms/h
  • A 113Kms/h por una vía cuya velocidad máxima es de 100Km/h

Pero que cometamos errores, que infrinjamos normas en algunos casos incluso sin ser conscientes de ello, no implica que estamos ante algo de lo que todo el planeta habla a diario, tenemos Covid-19 a todas horas todos los días, por lo que ya deberíamos haber tomado nota, consciencia y actuar de una forma más responsable.

Mientras a la gente le preocupe más su bolsillo que su propia vida o la de sus seres queridos, poco o nada podremos hacer para mejorar nuestra sociedad.

Primero yo, luego también

Puedo entender que con una población de más de 7.000 millones de personas tiene que haber de todo, es una cuestión de probabilidades, así que esto me lleva a preguntarme ¿cuántas personas son capaces de dejar salir su sentido de la empatía en este mundo?

Pero resulta que no puede aplicarse esa Ley matemática así como así, hay que reducir el número para tratar de reducir el efecto, y eso es justo a donde nos ha llevado la Covid-19 y los confinamientos mundiales, a círculos con una densidad de población muy reducida, tanto, que en casos como el de España, los círculos durante semanas se han reducido a la unidad familiar.

Sin embargo el comportamiento incívico y falto de empatía ha sido digno de película, y a mi parecer sigue siendo así.

Tanto que cruzarte con alguien por la calle aún siendo obligatorio el uso de mascarilla y recordarle que debe llevarla supone un atentado contra dicha persona.

Te puedes esperar cualquier reacción desmedida, pues el hecho de no llevarla ya indica que no es algo casual, simplemente que no la usa y punto.

Claro que habrá excepciones, pero las menos, y si no, haz tu propio experimento, te sorprenderás con la de piropos nuevos que te van a dedicar, todo un detalle.

Es por ello que la insensatéz de estas personas deberá ser digna de estudio, que a lo mejor ya lo hay y sólo estoy falto de informacíon.

Ellos y ellas se preguntan

¿Quién somos nosotros para decirle a nadie lo que debe hacer?

¿Qué somos nosotros para recordarle a alguien que se está poniendo en peligro por no usar la mascarilla y que además pone en peligro a otras personas?

Tal vez debamos reprimir nuestro sentido de la empatía y de preocuparnos por quienes no se preocupan ni por ellos mismos y esperar a ver que ocurre, pero afortunadamente para la sociedad eso no ocurrirá y siempre habrá quien se preocupe por los demás tanto o mas que por si mismo, y esto último no lo digo por mi, que aunque trato de empatizar, últimamente también trato de mirar con quién…

Y Don Quijote era el loco…

Tenemos fuentes oficiales de información como el sitio web de Naciones Unidas y sitios como maldita.es para comprobar bulos, pero hay quien se empeña en desinformarse aceptando sólo como fuente fiable la de los comentarios que oye en el súper o mientras toma un café en el bar de turno, quien da más importancia a una cadena de WhatsApp que a un sitio web oficial con información de primera mano, y claro, así resulta muy complicado que todos rememos en el mismo sentido como es de esperar en una situación así.

Y resulta que era Don Quijote el loco, quien veía gigantes en vez de molinos de viento…

Bueno, como es de esperar, según mi punto de vista claro, esto seguro que un experto en psicología diría que es tan lícito y normal actuar con sentido de la empatía como con una carencia absoluta del mismo en situaciones como las que estamos viviendo, y claro, así también es complicado avanzar porque cada cuál rema hacia donde le parece, el barco se sigue hundiendo y aún no nos hemos dado cuenta que debemos ponernos de acuerdo.

No ha de otra que aguantar y callar, porque de no hacerlo es muy probable que pases situaciones como la que viví el pasado día 18 de Julio de 2020 o incluso peores. Aunque en mi caso, ya te adelanto que lo de callar no va conmigo.